Categoría: Películas

  • Querido Miguel, de Natalia Ginzburg

    Querido Miguel, Natalia GinzburgNo tenía muchos recuerdos de la primera vez que leí esta novela hace unos cinco años. Sólo sabía que Miguel muere, de hecho, pensaba que muere al principio de la historia y fue bastante sorprendente ver que no es así. No creo arruinarle a nadie el final si les cuento ese detalle, porque la muerte de Miguel es algo más que esa acción en sí misma.

    En la película The hours, hay una escena en la que el esposo le pregunta Virginia Woolf por qué debe morir el poeta en su novela, Virginia le contesta que es un contraste, él debe morir para enseñarnos a todos los demás el valor de la vida. Creo que la muerte de Miguel me dejó un sentimiento similar, cuando él muere los demás personajes interiorizan su propia nostalgia y tienen algún tipo de respuesta a si la felicidad existe o no en el mundo. Al final de la novela a uno le queda esa noción de que Miguel era sólo el pretexto que los hacía buscarse unos a otros, el nexo que unía esas vidas. Miguel se convierte en el catalizador de los anhelos de los otros, es el ancla que les da un sentido de unión.

    Es una novela cuya lectura recomiendo porque usa la técnica epistolar, con lo que logra que uno se encuentre en medio del drama de personajes que no ven su propia existencia como drama alguno.

  • Seda, de Alessandro Baricco

    Seda, Alessandro BariccoDicen que la presentación de Seda, de Alessandro Baricco fue hecha por una actriz que leyó el texto de principio a fin en un teatro. Puedo imaginar el sonido de su voz al leer en voz alta, me hubiera gustado estar ahí. Seda es una novela corta, su narración muchas veces está en la frontera entre la prosa y la poesía, entre la poesía y el teatro. Hay personas que la encuentran parca, simplista, yo encuentro que tiene la cantidad justa de palabras, ni una más, ni una menos.

    Dicen que los textos de Baricco son mágicos, que envuelven al lector con una narrativa que trata temas que pudieran parecer ligeros o “leves” con una visión tan espontánea y reveladora que hace de su lectura algo delicioso, saboreable. Yo admiré su capacidad de síntesis, le basta un párrafo para contarnos el viaje desde un pequeño pueblo de Francia hasta el fin del mundo, es decir, hasta ese Japón que era tan inimaginable para los europeos de la época.

    No he visto la película, pero tengo ganas de ver cómo personificó Alfred Molina a Baldabiou y sus juegos con el manco. Seda es una de esas novelas que dejan mucho a la imaginación para que uno complete la historia con su propia historia.