Etiqueta: Italo Calvino

  • Ciudades en movimiento

    Ciudades en movimiento

    No es que Kublai Kan crea en todo lo que dice Marco Polo cuando le describe las ciudades que ha visitado en sus embajadas, pero es cierto que el emperador de los tártaros sigue escuchando al joven veneciano con más curiosidad y atención que a ningún otro de sus mensajeros o exploradores. Italo Calvino, Las ciudades invisibles

    Algunas personas nacieron para ser errantes, exploradores que necesitan llenar sus pasos con polvo de diferentes suelos. A otros la realidad o algún mal menor los mantiene en un solo lugar por temporadas que podrían parecer eternas. A veces pasa que uno de esos errantes se encuentra con uno de los que no conocen el mundo y ese, además, está dispuesto a escuchar sus relatos. Entonces una historia como la de Marco Polo y Kublai Kan es factible, tanto que le sirvió de pretexto a Italo Calvino para escribir «Las ciudades invisibles».

    Este libro es una colección de relatos en los que Marco Polo le habla a Kan de ciudades con nombre de mujer y construye para él un universo poético, un universo en el que el propio Kan desea habitar y que quizás se desbarataría si llegara a ver dichas ciudades con sus propios ojos. Calvino escribe cartas de amor a las ciudades, a lo que representa caminar sus calles, descubrir sus secretos o desear conocerlas.

    Nos dice en boca de Marco Polo que la ciudad no cuenta su pasado, lo contiene como las líneas de una mano, escrito en las esquinas de las calles, en las rejas de las ventanas, en los pasamanos de las escaleras, en las antenas de los pararrayos, en las astas de las banderas, cada segmento surcado a su vez por arañazos, muescas, incisiones, comas.

    Cada uno de los relatos es la puerta o, por lo menos, la ventana por la que podemos acceder a la idea de esos territorios. También puede pasar que el libro lo lea alguien que ve al mundo con los ojos llenos de movimiento. Las posibilidades entonces se multiplican y se dirigen a espacios en los que además de papel, palabras, imaginación, hay sonidos y movimiento.

    El cineasta Jevan Chowdhury se inspiró en el libro de Calvino para su proyecto Moving Cities. Se trata de una serie de cortometrajes con los que busca celebrar el movimiento y la diversidad de las ciudades. En cada uno le pide a bailarines que se apropien de espacios públicos por medio de la danza improvisada.

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    Cada uno de estos pequeños filmes comparte algo de la esencia de los relatos de Calvino, poseen esa cualidad de imágenes que significan más de lo que se percibe a primera vista.

     

     

  • Un roce de dedos

    Un roce de dedos

    En la literatura hay temas universales que son tratados por escritores de todas las épocas. Cuando pensamos en el amor, por poner un ejemplo burdo, lo vemos ilustrado en las historias de la guerra de Troya, en las tragedias de Shakespeare, o podemos encontrarlo personificado en Jan y la joven de las naranjas, en Hélène, la esposa de Hervé Joncour en “Seda” o en Tsukiko, la joven japonesa que protagoniza una novela de Hiromi Kawakami.

    Afortunadamente la literatura no se compone solo de esos temas grandiosos que han desvelado a las personas desde que decidieron usar el lenguaje para contar historias, sino que se construye desde la particular forma de ver el mundo de cada uno de los autores que los abordan. Este hecho nos brinda la oportunidad de sorprendernos cuando encontramos coincidencias temáticas en dos autores de contextos distintos, digamos en Italo Calvino y Julio Cortázar. El primero nació en La Habana, pero pasó sus primeros 20 años de vida en Italia. El segundo nació en Bruselas y pasó sus primeros años en Argentina. Ambos son narradores fenomenales y los dos exploraron en un cuento el momento del roce físico entre personajes que no se conocen, pero se encuentran de manera fortuita en un tren.

    El primero que leí fue el de Cortázar: Cuello de gatito negro. Cuando su protagonista, Lucho, va en un tren, agarrado del pasamanos, apoya la mano para rozar la mano de alguna mujer que le gustó; su juego es ver si hay respuesta de ella, si deja la mano o la retira al sentir ese roce desconocido. Un día pierde el control de la situación, cuando se topa con una morena que propicia el contacto y todo lo que pasa después. El cuento de Calvino se titula La aventura de un soldado, y plantea una situación similar. El soldado de infantería Tomagra va en un tren, junto a él se sienta una viuda. Durante el viaje él aventura el contacto físico, siempre pendiente de la reacción de ella.

    Ambos relatos tienen ciertas coincidencias más allá de la escena que describen. En ambos el lector experimenta la tensión de los personajes al aventurarse en el mundo prohibido que significa tocar a un desconocido sin su consentimiento previo, ignorar las fronteras de ese otro que está ahí sin haberlo planeado y cuyo espacio individual se ve vulnerado. Ambos nos dejan pensando en esos momentos cuando alguien alarga el roce de dedos al darte una factura en el súper o cuando no retira la mano que se topa sin querer en un elevador.