Etiqueta: lecturas

  • La elegacia del erizo, de Muriel Barbery

    La elegancia del erizo, Muriel Barbery«tiene la elegancia del erizo: por fuera está cubierta de púas, una verdadera fortaleza, pero intuyo que, por dentro, tiene el mismo refinamiento sencillo de los erizos, que son animalillos falsamente indolentes, tremendamente solitarios y terriblemente elegantes

    Con La elegancia del erizo me pasó algo que me pasa pocas veces con los libros, se ha vuelto una de mis referencias recurrentes. No sé si sea porque encuentro representaciones de la portera por todos lados o porque hay libros de filosofía que me la recuerdan un poco. Lo cierto es que se ha convertido en una especie de compañía necesaria en algunas conversaciones. Uno puede leer esta novela y discutir con la autora sobre su visión de la fenomenología, puede acompañar Renée en sus lecturas clandestinas y en su amor por el té de jazmín o puede saber a qué se refiere exactamente la niña cuando habla de la pecera.

    Sé que una de las críticas que le hacen a la novela es que aborda temas filosóficos complejos pero, a final de cuentas, participar de ellos, conocerlos, interesarse, debatirlos o dejarlos de lado, es tarea de cada lector. Me pareció un libro dulce de leer, con un final que a veces he querido cambiar porque me dolió, pero que tengo ganas de leer de nuevo, de recomendar de nuevo, de comentar de nuevo.

  • Noticias del impero, Fernando del Paso

    Noticias del imperio, Fernando del PasoHay tanto por decir de Noticias del imperio, pero como su autor ya dijo bastante en las mil doscientas páginas que conforman la novela, usaré algunas palabras de María Carlota Amelia Victoria Clementina Leopoldina, Princesa de la Nada y del Vacío, Soberana de la Espuma y de los Sueños, Reina de la Quimera y del Olvido, Emperatriz de la Mentira como conclusión, porque ella fue memoria viva y temblorosa, una memoria incendiada, vuelta llamas, que se alimenta y se abrasa a sí misma y se consume y vuelve a nacer y abrir las alas. Porque ella tenía alas de águila: que se robó de una bandera mexicana. Alas de ángel que le crecieron por imaginar a Maximiliano. Porque ella no era nada si no inventaba sus recuerdos. Porque Maximiliano no sería nada si no lo inventan los sueños de ella, que le dice:
    Cómo te hubiera gustado, sí, Maximiliano, que yo te abriera las piernas una y muchas veces más para satisfacer tus deseos inmundos. No lo hice, y no me envenenaste la sangre, pero bastó que te conociera, bastó que te amara alguna vez, para que envenenaras mi vida”.
    Este libro es un esfuerzo enciclopedizante, del Paso quiere contarlo “todo”. En los capítulos impares tenemos a Carlota, que se volvió loca después de la muerte de Maximiliano, que pasó 60 años entre recuerdos y desvaríos, y cuyas palabras nos llegan desde la imaginación exaltada de un escritor que la convirtió en el centro de su novela. En los capítulos pares está la historia, esa que no está menos loca, pero que tomamos más en serio porque nos enseña a reírnos un poco de nosotros mismos. Ahí aparece Benito Juárez, Napoleón III y el imperio en un país que aunque ya se había independizado  no era libre. (más…)
  • Ciudad de cristal, de Paul Auster

    Ciudad de cristal, Paul AusterUn escritor se convierte en detective. El autor aparece como personaje. Hay un hombre que quiere descubrir el lenguaje de Dios y en ese proceso encierra a su hijo en la oscuridad durante años. Al final el detective que antes fue escritor recupera el oficio y su libro termina cuando se terminan las hojas en su libreta. No es un libro fácil porque Auster no hace concesiones. Es un libro hermoso porque en él las calles de Nueva York se convierten en laberintos.

  • La señora del perrito, de Antón Chejov

    La dama del perrito, Anton ChéjovUna señora rusa sale a pasear con su perro. Está de vacaciones en Yalta. Es observada por un señor que decide hablarle, seducirla, quizás. Inician una relación en la que engañan a sus respectivas parejas. Un cuento de trama simple, con personajes sacados de una realidad cotidiana, que viven un dilema común. Pero quizás no es esto lo importante en el cuento, quizás el autor tiene más que decir, quizás nos quiere conducir a una reflexión más compleja a partir de su retrato de la sociedad rusa de su tiempo.

    ¿Qué nos dice Chéjov de sus personajes?, ¿cuáles son sus características, sus miedos, sus esperanzas? ¿Cómo son los personajes que no intervienen directamente en el relato pero que son parte importante de la historia, como la esposa de Gurov? ¿Qué nos cuenta con los detalles que no nos cuenta?

  • Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez

    Cien años de soledad, Gabriel García MárquezLlevamos apenas como 25 años de soledad y fuimos testigos de la fundación de Macondo, de la incipiente locura de José Arcadio Buendía, del potencial de José Arcadio, de la clarividencia de Aureliano, de la fuerza de Úrsula, de la sabiduría de Melquíades.

    Ya vimos por ahí cómo se arman multitudes con los pobladores de una pequeña aldea perdida en medio de la nada y con unos cuantos gitanos y cómo los caminos no siempre están donde uno los busca. Asistimos a la consumación del matrimonio de dos primos, pasamos meses en la sierra y llegamos al río donde habrían de establecer un pueblo que no tiene cementerio porque aún no se muere nadie ahí. Fuimos testigos de los estragos de la enfermedad del insomnio y sus consecuencias fatales para la memoria. Ya nos encontramos con una forma de medir el tiempo a partir de los recuerdos importantes (yo diría felices) de la vida, y empezamos a reflexionar sobre los momentos memorables y las fotografías familiares. Y la cascada continúa cayendo. La narración vertiginosa y llena de adjetivos no se detiene aún, porque todavía nos hace falta conocer a más José Arcadios, a más Aurelianos.

  • El Príncipe, de Nicolás Maquiavelo

    El príncipe, Nicolás MaquiaveloEl príncipe y las intrigas, el poder, la guerra, los enemigos, los favores, los mandatos, la ética, los gobernantes, los gobernados. Nicolás Maquiavelo estuvo en contacto con estos y otros asuntos que competen al diario vivir de los políticos, de su época y de la nuestra. Pasó a la historia como un hombre sin escrúpulos, famoso por considerar que el fin justifica los medios y que los que ostentan el poder deben ser capaces de ser crueles en caso de necesitarlo o de hacer favores cuando les convenga.

    Hagan click aquí para descargar  un documento en el que el autor analiza éste y otros puntos de esta obra y nos invita a reflexionar sobre el Maquiavelo poeta y que tenía una familia.
  • El halcón maltés, de Dashiell Hammett

    El halcón maltés, Dashiell HammetTenemos a una pelirroja, a un detective muerto y al otro un poco mal encarado. Tenemos a la policía que nos perturba, a G y a un chico de gorra gris. Tenemos la noción de una estatuilla de un pájaro y a una situación en la que todos somos sospechosos.

    Esta lectura resultó emocionante y envolvente. La novela nos lleva a una ciudad, a un misterio, a entrar en la vida de un detective (que no se parece a Pepe Pindonga ni a ninguno de los detectives panzones que más parecen sacados de la G2 que nos describen algunos novelistas contemporáneos) que comete errores pero que es «the boss», el hombre que ha de resolver el misterio y de ganarse el amor de todas, todas las mujeres de la ciudad.
    Borges escribió un cuento sobre una moneda de 20 centavos y la obsesión que poseerla genera en un hombre. En el cuento, este onjeto mágico no siempre fue tan mundano: «En Guzerat, a fines del siglo XVIII, un tigre fue Zahir; en Java, un ciego de la mezquita de Surakarta, a quien lapidaron los fieles; en Persia, un astrolabio que Nadir Shah hizo arrojar al fondo del mar; en las prisiones de Mahdí, hacia 1892, una pequeña brújula que Rudolf Carl von Slatin tocó, envuelta en un jirón de turbante; en la aljarra de Córdoba, según Zotenberg, una veta en el mármol de uno de los mil doscientos pilares; en la judería de Tetuán, el fondo de un pozo».
    El halcón maltés es de alguna manera un zahir, un objeto que obsesiona a ciertos hombres, que los hace «vender» a sus hijos, matar a cualquiera, morir a manos de cualquiera. Cuando llegamos al final del libro y resolvimos el misterio de los asesinatos, descubrimos que nuestra inocente pelirroja no era tan inocente después de todo y estuvimos a un paso de poseer el halcón maltés, sólo nos queda la certeza de la obsesión, la integridad de un hombre que no se dejó seducir por los encantos de una jovencita.
    Algunos finales alternativos para la novela:
    – Cairo mata a Brigid cuando ésta prepara la cena en la cocina.
    – Spade se da cuenta de que el halcón era real, así que lo vende y se muda a Venecia con Effie, sigue siendo detective, pero ahora se especializa en obras de arte robadas.
    – Wilmer revela que no le hizo caso a Cairo porque en realidad había sido amante de Brigid.
    – Wilmer revela que no le hizo caso a Cairo porque era amante de Gutman.
    Y bueno, ¿qué otro final le hubieran dado al caso?
  • Retrato del artista adolescente, de James Joyce

    Retrato del artista adolescente, James JoyceStephen Dedalus descubre que es un artista. Un día se da cuenta de que la belleza existe en el mundo, de que puede atraparla con una mirada y sentirse pleno y feliz a partir de ella.

    Su historia no está estructurada como las novelas clásicas. Joyce le da más importancia a los momentos sueltos y relevantes que a la narración de la vida completa del joven. Sin duda para él carece de importancia la rutina de su vida cotidiana, así que enfatiza ciertos pasajes que conducirán al lector a una especie de desconcierto, pero con ella será capaz de comprender mejor el propio desconcierto del personaje.
    ¿Quién es Stephen Dedalus?

    Bueno, además de ser el alter ego de James Joyce, su nombre está formado por Stephen (en español, Esteban) el primer mártir cristiano; y Dédalo, el arquitecto y artesano griego famoso por su habilidad, quien construyó el laberinto de Creta. Joyce mezcló en él dos facetas de la cultura occidental, el elemento clásico y el judeocristiano, muy presentes en toda su obra.
  • El corazón de piedra verde, de Salvador de Madariaga

    El corazón de piedra verde, Salvador de MadariagaEn el mundo hay libros para todos los gustos, de todos los sabores y colores. Hay libros largos, largos (por lo regular rusos) en los que las descripciones del espacio físico reflejan la forma de ser y pensar de los personajes, ¿qué sería de los hermanos karamazov sin el monasterio y las tabernas para esas largas disertaciones filosóficas y religiosas?

    Hay libros breves (que no llegan a ser cuentos) en los que las descripciones son escasas y tenemos que usar más la imaginación para completar los puntos con los que el autor quiere que dibujemos el retrato de su historia. Hay libros como El corazón de piedra verde, que son un verdadero reto. No solo por su extensión, sino porque nos hacen preguntarnos muchos detalles históricos a los que no les habíamos prestado atención antes.
    Creo que es justo decir que el libro carece en muchos pasajes de verosimilitud, así que es válido decir que leerlo es un reto. Si lo terminaron ya, pues felicidades. Si no llegaron a terminarlo, pues ya será otra vez. Lo más interesante de esta novela (que a veces llega muy cerca de lo rosa y se pone más que rubirosa) es la forma en que su autor delata prejuiciada percepción del mundo.
  • La señora Dalloway, de Virginia Woolf

    La señora Dalloway, Virginia WoolfAdmito que cuando tomé por primera vez La señora Dalloway, lo abandoné en las primeras diez páginas; la segunda no avancé mucho más, y fue hasta la tercera cuando logré llegar al final. También admito que esa última vez incluso disfruté la lectura.

    Este libro presenta ciertas dificultades para el lector. Nos introduce al mundo visto desde los ojos y pensamientos de los personajes, literalmente, con lo complejo que pueden resultar los procesos de pensamiento de muchas personas juntas en una sala. Puede resultar caótica la forma en que la autora nos lleva de un pensamiento a otro para luego volver al punto de partida, de un personaje a otro para volver al momento presente.
    Trata un tema bastante irrelevante, porque un día en la vida de una señora que camina por Londres y que ofrece una fiesta no es algo trascendente en la historia del mundo. Sin embargo, la complicada trama de reflexiones e ideas que la autora obtiene de estos hechos tan intrascendentes es asombrosa. Quizás la muerte del poeta haya cambiado algo en el mundo. Quizás haya cambiado algo en nosotros.