Los libros son, entre muchas otras cosas, los momentos en que los leemos. Para mí El aleph es un viaje en bus urbano por la séptima avenida de la zona 9, desde la oficina en que trabajaba hacia la universidad. Era de tarde e iba sentada del lado derecho junto a la ventana, en el relato había un hombre que descifraba la escritura de dios en los dibujos de la piel de un jaguar y tuve que levantar la vista para terminar de asimilar cierta fascinación por la historia. Muchas veces antes había fracasado en mis intentos por comprender los cuentos de ese tal Borges del que tanto hablaban mis amigos. Los libros son, también, el recuerdo de la gente con que hablamos de ellos. Mi tío me hizo ver la genialidad de este autor que te cuenta cómo un hombre se obsesiona con una moneda de lo más vulgar y corriente cuando otros en el pasado se obsesionaron con cosas más exóticas y mágicas como un tigre, el fondo de un pozo, un astrolabio, una veta en el mármol de uno de los mil doscientos pilares en la aljama de Córdoba. Mi amigo el Valo me regaló una copia del libro y me dijo que hay demasiados alephs, que quizás alguna vez encontraría uno para saltar dentro. Ese libro se perdió de mi librera por unos ocho años y volvió en un momento inesperado, pero cuando me hacía falta. Los libros son, cada vez, la lectura que hacemos de ellos. La casa de Asterión es la explicación que del cuento nos dio María del Carmen de Alonzo en clase y las explicaciones que ahora le doy a mis alumnos cuando se animan a explorarlo conmigo. Los libros son aquello que sentimos al leer, así uno de mis cuentos favoritos es La busca de Averroes que me hizo reír en voz alta, aún cuando no recuerdo qué fue exactamente.
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El aleph, Jorge Luis Borges
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Vida de perros, Isol
Amo que el perro se llame Clovis, que el niño juegue con él a enfriarse la lengua y que no esté tan seguro de que no pueda convertirse en perro para estar todo el tiempo con su mejor amigo. Tuve este libro en mis manos por primera vez en la sección infantil de la sucursal del Fondo de Cultura Económica que queda en la zona 9 de la ciudad de Guatemala. Debe haber sido un sábado por la tarde o cerca del mediodía y la historia me capturó, tanto así que lo he regalado varias veces, a niños y a gente grande que todavía puede entender lo maravilloso de esta historia.Hoy me enteré de que a Isol le dieron el Premio Memorial Astrid Lindgren y eso me puso muy feliz, porque me gusta que los libros que me gustan le gusten a más personas y eso haga que les den premios, y porque Astrid Lindgren era la autora de Pippi Långstrump (“Pipi Medias Largas”) y debe ser un tremendo orgullo que le den a uno un premio con el nombre de un escritor que creó personajes tan importantes en la vida de millones de niños.
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Querido Miguel, de Natalia Ginzburg
No tenía muchos recuerdos de la primera vez que leí esta novela hace unos cinco años. Sólo sabía que Miguel muere, de hecho, pensaba que muere al principio de la historia y fue bastante sorprendente ver que no es así. No creo arruinarle a nadie el final si les cuento ese detalle, porque la muerte de Miguel es algo más que esa acción en sí misma.En la película The hours, hay una escena en la que el esposo le pregunta Virginia Woolf por qué debe morir el poeta en su novela, Virginia le contesta que es un contraste, él debe morir para enseñarnos a todos los demás el valor de la vida. Creo que la muerte de Miguel me dejó un sentimiento similar, cuando él muere los demás personajes interiorizan su propia nostalgia y tienen algún tipo de respuesta a si la felicidad existe o no en el mundo. Al final de la novela a uno le queda esa noción de que Miguel era sólo el pretexto que los hacía buscarse unos a otros, el nexo que unía esas vidas. Miguel se convierte en el catalizador de los anhelos de los otros, es el ancla que les da un sentido de unión.
Es una novela cuya lectura recomiendo porque usa la técnica epistolar, con lo que logra que uno se encuentre en medio del drama de personajes que no ven su propia existencia como drama alguno.
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Noticias del impero, Fernando del Paso
Hay tanto por decir de Noticias del imperio, pero como su autor ya dijo bastante en las mil doscientas páginas que conforman la novela, usaré algunas palabras de María Carlota Amelia Victoria Clementina Leopoldina, Princesa de la Nada y del Vacío, Soberana de la Espuma y de los Sueños, Reina de la Quimera y del Olvido, Emperatriz de la Mentira como conclusión, porque ella fue memoria viva y temblorosa, una memoria incendiada, vuelta llamas, que se alimenta y se abrasa a sí misma y se consume y vuelve a nacer y abrir las alas. Porque ella tenía alas de águila: que se robó de una bandera mexicana. Alas de ángel que le crecieron por imaginar a Maximiliano. Porque ella no era nada si no inventaba sus recuerdos. Porque Maximiliano no sería nada si no lo inventan los sueños de ella, que le dice:“Cómo te hubiera gustado, sí, Maximiliano, que yo te abriera las piernas una y muchas veces más para satisfacer tus deseos inmundos. No lo hice, y no me envenenaste la sangre, pero bastó que te conociera, bastó que te amara alguna vez, para que envenenaras mi vida”.Este libro es un esfuerzo enciclopedizante, del Paso quiere contarlo “todo”. En los capítulos impares tenemos a Carlota, que se volvió loca después de la muerte de Maximiliano, que pasó 60 años entre recuerdos y desvaríos, y cuyas palabras nos llegan desde la imaginación exaltada de un escritor que la convirtió en el centro de su novela. En los capítulos pares está la historia, esa que no está menos loca, pero que tomamos más en serio porque nos enseña a reírnos un poco de nosotros mismos. Ahí aparece Benito Juárez, Napoleón III y el imperio en un país que aunque ya se había independizado no era libre. (más…) -
Ciudad de cristal, de Paul Auster
Un escritor se convierte en detective. El autor aparece como personaje. Hay un hombre que quiere descubrir el lenguaje de Dios y en ese proceso encierra a su hijo en la oscuridad durante años. Al final el detective que antes fue escritor recupera el oficio y su libro termina cuando se terminan las hojas en su libreta. No es un libro fácil porque Auster no hace concesiones. Es un libro hermoso porque en él las calles de Nueva York se convierten en laberintos. -
La señora del perrito, de Antón Chejov
Una señora rusa sale a pasear con su perro. Está de vacaciones en Yalta. Es observada por un señor que decide hablarle, seducirla, quizás. Inician una relación en la que engañan a sus respectivas parejas. Un cuento de trama simple, con personajes sacados de una realidad cotidiana, que viven un dilema común. Pero quizás no es esto lo importante en el cuento, quizás el autor tiene más que decir, quizás nos quiere conducir a una reflexión más compleja a partir de su retrato de la sociedad rusa de su tiempo.¿Qué nos dice Chéjov de sus personajes?, ¿cuáles son sus características, sus miedos, sus esperanzas? ¿Cómo son los personajes que no intervienen directamente en el relato pero que son parte importante de la historia, como la esposa de Gurov? ¿Qué nos cuenta con los detalles que no nos cuenta?
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Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez
Llevamos apenas como 25 años de soledad y fuimos testigos de la fundación de Macondo, de la incipiente locura de José Arcadio Buendía, del potencial de José Arcadio, de la clarividencia de Aureliano, de la fuerza de Úrsula, de la sabiduría de Melquíades.Ya vimos por ahí cómo se arman multitudes con los pobladores de una pequeña aldea perdida en medio de la nada y con unos cuantos gitanos y cómo los caminos no siempre están donde uno los busca. Asistimos a la consumación del matrimonio de dos primos, pasamos meses en la sierra y llegamos al río donde habrían de establecer un pueblo que no tiene cementerio porque aún no se muere nadie ahí. Fuimos testigos de los estragos de la enfermedad del insomnio y sus consecuencias fatales para la memoria. Ya nos encontramos con una forma de medir el tiempo a partir de los recuerdos importantes (yo diría felices) de la vida, y empezamos a reflexionar sobre los momentos memorables y las fotografías familiares. Y la cascada continúa cayendo. La narración vertiginosa y llena de adjetivos no se detiene aún, porque todavía nos hace falta conocer a más José Arcadios, a más Aurelianos.
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El Príncipe, de Nicolás Maquiavelo
El príncipe y las intrigas, el poder, la guerra, los enemigos, los favores, los mandatos, la ética, los gobernantes, los gobernados. Nicolás Maquiavelo estuvo en contacto con estos y otros asuntos que competen al diario vivir de los políticos, de su época y de la nuestra. Pasó a la historia como un hombre sin escrúpulos, famoso por considerar que el fin justifica los medios y que los que ostentan el poder deben ser capaces de ser crueles en caso de necesitarlo o de hacer favores cuando les convenga.Hagan click aquí para descargar un documento en el que el autor analiza éste y otros puntos de esta obra y nos invita a reflexionar sobre el Maquiavelo poeta y que tenía una familia.

