El hombre perfecto que vive en mi cabeza responde al nombre de Joe cuando aparece en mis sueños; tiene el pelo castaño, algo rizado y lo suficientemente largo como para que algunos colochos se escapen del gorro de lana que usa cuando hay frío en el mundo. Me gusta su cuello, sus piernas cuando se acuesta a mi lado, boca abajo y me cuenta historias. Entiende a qué me refiero cuando digo que lo conozco como a alguien a quien nunca he encontrado, que lo espero como a aquel a quien nunca encuentro. Tiene los dedos largos y sabe dejarme llorar, sin hacer preguntas. Sabe que en mi cabeza tiene una boca como la de Icarus Holmes, pero que es la suya la que me gusta besar.
algunas ideas dispersas II
El hombre perfecto que vive en mi cabeza responde al nombre de Joe cuando aparece en mis sueños; tiene el pelo castaño, algo rizado y lo suficientemente largo como para…