Cuando Peter Pan le explica a Wendy el mecanismo para volar, le dice que debe tener un pensamiento feliz para que sus pies abandonen el suelo y sea capaz de elevarse por los aires (yo sé que también se necesita polvo de hadas, pero dejemos los tecnisismos para después).
Autor: Adelaida Loukota
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mi pensamiento feliz
Por la mañana venía en el carro y me asaltó un pensamiento feliz (de hecho, vos eras mi pensamiento feliz). Te imaginé buscando libros, concentrado en el anaquel y de pronto te volteabas y me sonreías y tu sonrisa me hacía sonreír, me llenaba de luz. Sólo entonces comprendí cómo un pensamiento puede hacernos volar; hacernos olvidar el tráfico y lo nefasto del mundo. -
contame
¿En quién pensás, amor, cuando es de noche, se pasó el día entero y el azar de tus pasos no te llevó a cruzarte por mi camino sólo para enterarte que tus tardes se llenan con una sonrisa mía?
¿Cómo solucionás mi ausencia en tus asuntos? ¿Cómo podes sobrevivir sin mí?Quizás si me ayudás con eso podría dejar de buscarte en mis días y mis noches. -
perder-te
Yo soy de ese tipo de gente que siempre pierde las llaves. Una vez perdidas las llaves no me queda más que perder el tiempo buscándolas. Hoy por la mañana las perdí, una vez más; luego perdí veinte minutos buscándolas en los lugares más inverosímiles, hasta que me di por vencida y me fui con esa sensación de haber dejado algo a medias.
Llevaba algún rato en el carro cuando recordé que la última vez que las tuve en mis manos fue cuando se las presté a mi hermana hace un par de días y que ella no me las devolvió, por lo menos resolví el misterio y dejé de pensar en duendes ladrones y ese tipo de justificaciones que uno busca cuando ya no tiene remedio o algo mejor en qué pensar.A veces, sólo a veces, también pierdo la esperanza. Una vez perdida la esperanza no me queda más que abrir la ventana para que entre un poco de aire y el oxígeno nuevo me recuerde que hay más de un camino para llegar a Roma, que todos los caminos conducen a Roma. Después me tomo un café y pienso que vendrán nuevos días, nuevas historias, así la esperanza resurge como un ave fenix medio achicharrada y medio cliché, pero esperanza al fin. -
decir-te
Hay días que tienen tardes largas y pesadas. Hoy es martes y el calor se hace presente en cada lugar, en cada pensamiento a pesar de que amaneció lloviendo. Hace un rato creí que te había encontrado; ahora entiendo que te presentí como otro efecto secundario del calor, con espejismos y todo. Si hubieras sido cierto hay cosas que te habría dicho porque los mensajes a veces vienen en forma de chocolate, porque es posible que Willy Wonka no sea una simple casualidad.
Busco un lugar un poco más fresco y me guardo de seguir pensando en vos.
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Despertar-te
Buenos días, amor, hace un rato pensaba en vos ¿sabés? Me preguntaba dónde carajos habrás amanecido y si tu noche habrá sido buena. Yo dormí bien, como suelo dormir bien cuando el día ha sido largo y cansado. Desperté temprano pero me levanté después de que el despertador sonó tres veces, porque hay costumbres más fuertes que mis ganas de saltar al mundo por la mañana.
Espero que tu día empiece bien, que dondequiera que estés la música sea buena, el clima agradable y el café fresco y caliente. -
buscar-te
Paso del frío al calor al frío en segundos. Creo que existe una relación directa entre mis problemas térmicos y la falta de tus abrazos; supongo que padezco de una deficiencia de contacto físico con vos, que sos la cura a todas mis enfermedades calóricas y frigoríficas. Es simple, tus abrazos me guardan del frío del mundo, tus besos me guardan del caos de un mundo que se llena de fricciones y pleitos a la menor oportunidad.
Creo que no existe mejor remedio para mi hipocondría cotidiana que perderme dentro de tus ojos. -
escuchar-te
El lunes por la noche iba rumbo al hogar cuando por ahí del periférico mi carro empezó a calentarse y sobre calentarse. Paré en la gasolinera más cercana (la esso que está en la roosevelt, frente al colegio italiano). Es una gasolinera grande y el área de «aire y agua» está algo alejada de las bombas de gasolina y de la tienda de conveniencia. Estaba ahí como a las ocho de la noche, tratando de descubrir qué le había pasado al radiador cuando se me acercó un tipo. Como señas particulares diré que tenía algo más de 50 años, sostenía una botella de cola super 24 (rellena de un líquido claro) en una mano y dos pequeños recipientes con salsa de tacos en la otra mano, vestía una camisa grande de franela y pantalón de lona y su acento tenía un dejo chicano. La única imagen en mi mente en ese momento era Carlos diciéndome por qué yo encajo perfectamente en el perfil de la víctima natural.
El señor me dijo que no me asustara, que no quería hacerme nada, que me iba a ayudar a ver qué le había pasado a mi carro. Me dijo que ahora se veía mal, pero que él antes tuvo un carro y que sabía de esas cosas. Llegamos a la conclusión de que una mangera se había reventado, así que tuve que llamar al único caballero andante que me salva en esas circunstancias, mi papá. En lo que mi querido progenitor llegaba hasta la gasolinera, don Jorge (que así se llamaba el individuo) me dijo que me iba a acompañar.Platicamos por una hora más o menos. Me contó que vivió en Los Angeles pero que lo deportaron, que tenía familia allá pero que su esposa lo había dejado y que tenía tres hijos. En LA trabajaba en enderezado y pintura de carros y acá (porque yo sí trabajo, me dijo) pule los pisos de un supermercado. Admitió que todo lo que gana se lo toma pero reiteró que no era una mala persona puesto que algún día iba a tener que rendir cuentas de sus actos y él no tenía por qué hacerle mal a nadie. Me habló de su esposa, de cómo ella no lo iba a perdonar nunca, de cómo no iba a volver a ver a sus hijos, del mundo que dejó. Luego de eso me oí diciéndole que no se preocupara, que siempre hay nuevas oportunidades y el amor llega en otras formas (yo que media hora antes estaba despotricando contra la vida y el amor en este mismo blog).Hablábamos de la vida, de cómo está la situación cuando llegó un motorista y me preguntó qué me había pasado, le dije lo de la manguera y que mi papá estaba por llegar, el tipo asintió y se fue. En ese momento don Jorge me dijo que me iba a dar un consejo, que no le hablara a los motoristas porque esos son los asaltantes (yo lo miraba y pensaba que me lo estaba diciendo el individuo que veinte minutos antes pensé que me iba a asaltar).Llegó mi papá y cuando vio a don Jorge me lanzó una de esas miradas que quieren decir: mija, te van a hacer chojín, ¿qué tenés en la cabeza? Don Jorge saludó y se fue. Mi papá me ayudó con la manguera y nos fuimos.Y si, quizás a veces la vida nos reserva encuentros con buenas personas. Gracias a don Jorge por acompañarme en mi espera. -
tres cosas, rebote desde homo homini lupus
TRES NOMBRES QUE UTILIZA LA GENTE PARA LLAMARTE: 1. Ade 2. Ades 3. Adelou
TRES NICKS QUE HAS TENIDO EN INTERNET: 1. adelou 2. aeloukota 3. (sólo esos, soy bien prosaica)
TRES COSAS QUE TE GUSTAN SOBRE TI: 1. mi peculiar sentido del humor 2. ser matutina 3. mi risa
TRES COSAS QUE NO ENTIENDES: 1. el Trébol (cuando uno entiende cómo se organizan o desorganizan los carros ahí, se ilumina) 2. la burocracia sancarlista 3. por qué algunas espumillas tienen centro suavecito y otras no.
TRES COSAS QUE TE MOLESTAN: 1. los «listos» que se cuelan en las filas 2. la indolencia 3. los desconsiderados
TRES COSAS QUE TE ASUSTAN 1. perder a la gente que quiero 2. insensibilizarme 3. dejar de evolucionar
TRES COSAS QUE LLEVES AHORA MISMO: 1. un collar de frijolitos 2. un reloj rosado 3. jeans azules
TRES COSAS QUE HAY EN TU ESCRITORIO: 1. un pachón con agua pura y una taza de café 2. múltiples libretas y post-its 3. una muñeca de bellota que tira luces verdes por los ojos
TRES COSAS QUE DICES MUCHO: 1. buenísimo (por culpa del guille) 2. no pasa ná 3. Lo shento
TRES PERSONAS CON QUIEN MÁS TIEMPO PASAS: 1. Guillermo 2. Santiago 3. Conmigomisma en el carro
TRES COSAS QUE TE GUSTAN SOBRE TUS AMIGOS: 1. que están conmigo a pesar de todo (aunque no los vea a diario) 2. que aguantan que les cuente hasta los mínimos detalles de las cosas (en repetidas oportunidades) 3. que tengo un espacio en sus corazones y sus vidas
TRES COSAS QUE SON ESENCIALES EN UNA RELACIÓN: 1. buenos besos 2. buen sexo (si, para qué lo niego) 3. buenas y largas conversaciones
TRES COSAS QUE NO PUEDES HACER Y QUE TE GUSTARÍA: 1. tener el poder de la telequinesis y mover cosas con mi pensamiento 2. teletransportarme o tener alas para volar 3.comer todo lo que quiera y no engordar como elefante 😉
TUS TRES HOBBIES FAVORITOS: 1. leer 2. caminar por centros comerciales y ver cosas y no comprar nada 3. ver películas para llorar (y llorar viéndolas)
TRES COSAS QUE QUIERAS A TODA COSTA: 1. ser escritora (de verdad) y vivir de mis libros 2. vivir en una ciudad «sensata» 3. encontrar-lo
LUGARES A LOS QUE IRÍAS DE VACACIONES: 1. Irlanda 2. japón 3. Tierra del fuego
TRES COSAS QUE QUIERES HACER ANTES DE MORIR: 1. trabajar en un Mcdonalds en Omaha, Nebraska (para que se canse mi cuerpo pero no mi cerebro y para vivir la experiencia, digo. Toda la culpa la tiene American beauty) 2. Diseñar y construir mi casa 3. Leer los libros que no he tenido tiempo de leer y no sufrir por no haber leído todos los que se supone debería haber leído.
Y bueno, pueden ver las respuestas del Guille acá:
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detener-te
Me gustaría importarte, creo que al final se resume en eso. Me gustaría que si te topas conmigo en las gradas te detengás treinta segundos y me preguntés cómo estoy y me regalés una sonrisa y me abracés, porque tus abrazos pueden rescatarme del mundo.
Me gustaría ser tu top of mind, tu razón prioritaria. Por una vez me gustaría importar más que el miedo, más que aquella otra, más que el viaje al otro lado del mundo, más que todo lo que pueda mantenernos lejos el uno del otro. También me gustaría que me lo dijeras. Sí, que llegaras un día y me dijeras: mirá mano, mi vida es mejor cuando estás cerca (y ya, porque la cuestión es hacer las cosas simples).La noche cayó, la noche calló y me gustaría verte y saber que te importo más que el ruido del mundo que nos confunde y nos aturde. -
soñar-te
Anoche soñé con vos, como suelo soñar algunas veces. Soñé que me decías algo que me reanimaba, que me hacía querer seguir. Yo sé, era uno de esos sueños conceptual incomprensibles y estábamos en París y yo miraba desde abajo de la colina la parte de atrás del Louvre (que sea un sueño no quiere decir que deba tener sentido) y había carpas como de feria medieval y me hablabas y me hacías sentir bien. Sonreías mucho en el sueño, lo que siempre es bueno.
Mi domingo fue como suelen ser los domingos (que sea domingo no quiere decir que deba tener sentido) y hace un rato me dio frío. Supongo que empecé a parlotear, como parloteo cuando no tengo más que decir, así que no diré más.