Autor: Adelaida Loukota

  • Vida de perros, Isol

    Vida de perros, IsolAmo que el perro se llame Clovis, que el niño juegue con él a enfriarse la lengua y que no esté tan seguro de que no pueda convertirse en perro para estar todo el tiempo con su mejor amigo. Tuve este libro en mis manos por primera vez en la sección infantil de la sucursal del Fondo de Cultura Económica que queda en la zona 9 de la ciudad de Guatemala. Debe haber sido un sábado por la tarde o cerca del mediodía y la historia me capturó, tanto así que lo he regalado varias veces, a niños y a gente grande que todavía puede entender lo maravilloso de esta historia.

    Hoy me enteré de que a Isol le dieron el Premio Memorial Astrid Lindgren y eso me puso muy feliz,  porque me gusta que los libros que me gustan le gusten a más personas y eso haga que les den premios, y porque Astrid Lindgren era la autora de Pippi Långstrump (“Pipi Medias Largas”) y debe ser un tremendo orgullo que le den a uno un premio con el nombre de un escritor que creó personajes tan importantes en la vida de millones de niños.

  • Querido Miguel, de Natalia Ginzburg

    Querido Miguel, Natalia GinzburgNo tenía muchos recuerdos de la primera vez que leí esta novela hace unos cinco años. Sólo sabía que Miguel muere, de hecho, pensaba que muere al principio de la historia y fue bastante sorprendente ver que no es así. No creo arruinarle a nadie el final si les cuento ese detalle, porque la muerte de Miguel es algo más que esa acción en sí misma.

    En la película The hours, hay una escena en la que el esposo le pregunta Virginia Woolf por qué debe morir el poeta en su novela, Virginia le contesta que es un contraste, él debe morir para enseñarnos a todos los demás el valor de la vida. Creo que la muerte de Miguel me dejó un sentimiento similar, cuando él muere los demás personajes interiorizan su propia nostalgia y tienen algún tipo de respuesta a si la felicidad existe o no en el mundo. Al final de la novela a uno le queda esa noción de que Miguel era sólo el pretexto que los hacía buscarse unos a otros, el nexo que unía esas vidas. Miguel se convierte en el catalizador de los anhelos de los otros, es el ancla que les da un sentido de unión.

    Es una novela cuya lectura recomiendo porque usa la técnica epistolar, con lo que logra que uno se encuentre en medio del drama de personajes que no ven su propia existencia como drama alguno.

  • Confesión I

    Anoche te lloré miles de palabras. Me había prometido dejar de tenerte nostalgia. Me había prometido no volver a escribir con un lapicero que no fuera negro y a pesar de mí, las letras fueron cayendo como gotas azules que inundaron páginas y páginas con historias para vos. Hace unos días leí algo que escribiste y me dio por extrañar lo que supongo que fuimos. Ayer vi una foto donde estás con ella y me fijé en que se ven felices; me fijé en que tus zapatos dejaron de ser como esas botas que tuviste que abandonar en aquel viaje para que te cupieran más libros en la maleta. Admito que me duele un poco el ego al pensar que sobreviviste mi ausencia. Admito que yo tampoco me morí de amor.

  • Seda, de Alessandro Baricco

    Seda, Alessandro BariccoDicen que la presentación de Seda, de Alessandro Baricco fue hecha por una actriz que leyó el texto de principio a fin en un teatro. Puedo imaginar el sonido de su voz al leer en voz alta, me hubiera gustado estar ahí. Seda es una novela corta, su narración muchas veces está en la frontera entre la prosa y la poesía, entre la poesía y el teatro. Hay personas que la encuentran parca, simplista, yo encuentro que tiene la cantidad justa de palabras, ni una más, ni una menos.

    Dicen que los textos de Baricco son mágicos, que envuelven al lector con una narrativa que trata temas que pudieran parecer ligeros o “leves” con una visión tan espontánea y reveladora que hace de su lectura algo delicioso, saboreable. Yo admiré su capacidad de síntesis, le basta un párrafo para contarnos el viaje desde un pequeño pueblo de Francia hasta el fin del mundo, es decir, hasta ese Japón que era tan inimaginable para los europeos de la época.

    No he visto la película, pero tengo ganas de ver cómo personificó Alfred Molina a Baldabiou y sus juegos con el manco. Seda es una de esas novelas que dejan mucho a la imaginación para que uno complete la historia con su propia historia.

  • yo sé que estaré bien, los gatos como yo caen de pie

    Me pasé tanto tiempo preguntándome por qué no era suficiente para vos, que no me detuve a preguntarme si vos eras suficiente para mí. Ahí está cariño que todo este tiempo tuviste razón y no eras el indicado, ese al que espero. Yo con esa idea de que la culpa es de uno cuando no enamora, que bastaría un poco de tiempo conmigo y llegar a conocerme, sin pensar en que la culpa es de uno cuando se niega a ver la realidad y aceptar que el otro no quiere saber de enamorarse. Sé que hace tiempo vengo diciéndolo, pero esta vez me dijiste adiós por última vez. Ahora yo te digo adiós, te doy las gracias por los montones de poemas tristes que te escribí y por negarte a llevar una relación apasionada y terrible conmigo. Supongo que la referencia no te dirá nada, pero ay te dejo Madrid, yo no quiero cobardes que me hagan sufrir, mejor le digo adiós a tu boca de anís.

  • La elegacia del erizo, de Muriel Barbery

    La elegancia del erizo, Muriel Barbery«tiene la elegancia del erizo: por fuera está cubierta de púas, una verdadera fortaleza, pero intuyo que, por dentro, tiene el mismo refinamiento sencillo de los erizos, que son animalillos falsamente indolentes, tremendamente solitarios y terriblemente elegantes

    Con La elegancia del erizo me pasó algo que me pasa pocas veces con los libros, se ha vuelto una de mis referencias recurrentes. No sé si sea porque encuentro representaciones de la portera por todos lados o porque hay libros de filosofía que me la recuerdan un poco. Lo cierto es que se ha convertido en una especie de compañía necesaria en algunas conversaciones. Uno puede leer esta novela y discutir con la autora sobre su visión de la fenomenología, puede acompañar Renée en sus lecturas clandestinas y en su amor por el té de jazmín o puede saber a qué se refiere exactamente la niña cuando habla de la pecera.

    Sé que una de las críticas que le hacen a la novela es que aborda temas filosóficos complejos pero, a final de cuentas, participar de ellos, conocerlos, interesarse, debatirlos o dejarlos de lado, es tarea de cada lector. Me pareció un libro dulce de leer, con un final que a veces he querido cambiar porque me dolió, pero que tengo ganas de leer de nuevo, de recomendar de nuevo, de comentar de nuevo.

  • Noticias del impero, Fernando del Paso

    Noticias del imperio, Fernando del PasoHay tanto por decir de Noticias del imperio, pero como su autor ya dijo bastante en las mil doscientas páginas que conforman la novela, usaré algunas palabras de María Carlota Amelia Victoria Clementina Leopoldina, Princesa de la Nada y del Vacío, Soberana de la Espuma y de los Sueños, Reina de la Quimera y del Olvido, Emperatriz de la Mentira como conclusión, porque ella fue memoria viva y temblorosa, una memoria incendiada, vuelta llamas, que se alimenta y se abrasa a sí misma y se consume y vuelve a nacer y abrir las alas. Porque ella tenía alas de águila: que se robó de una bandera mexicana. Alas de ángel que le crecieron por imaginar a Maximiliano. Porque ella no era nada si no inventaba sus recuerdos. Porque Maximiliano no sería nada si no lo inventan los sueños de ella, que le dice:
    Cómo te hubiera gustado, sí, Maximiliano, que yo te abriera las piernas una y muchas veces más para satisfacer tus deseos inmundos. No lo hice, y no me envenenaste la sangre, pero bastó que te conociera, bastó que te amara alguna vez, para que envenenaras mi vida”.
    Este libro es un esfuerzo enciclopedizante, del Paso quiere contarlo “todo”. En los capítulos impares tenemos a Carlota, que se volvió loca después de la muerte de Maximiliano, que pasó 60 años entre recuerdos y desvaríos, y cuyas palabras nos llegan desde la imaginación exaltada de un escritor que la convirtió en el centro de su novela. En los capítulos pares está la historia, esa que no está menos loca, pero que tomamos más en serio porque nos enseña a reírnos un poco de nosotros mismos. Ahí aparece Benito Juárez, Napoleón III y el imperio en un país que aunque ya se había independizado  no era libre. (más…)
  • Me di cuenta hoy

    Uno de mis alumnos dijo hoy en clase que le había regalado “Rayuela” a su novia. Yo estaba a punto de decirle que la Maga era lo máximo, cuando me di cuenta de que he estado equivocada todo este tiempo. He pasado años tratando de ser como la Maga cuando en realidad yo soy como Pola París. Yo no tengo que buscarte por los puentes, Oliveira, no soy ingenua de ese modo, no hablo con las hojitas y no quiero cantarle canciones de cuna al Rocamadour que se nos murió cuando dejamos de ser esos que fuimos en el tiempo en que todo lo que importaba era la poesía y sabernos ahí, en el muro. Yo soy esa otra que puede ser cómplice tuya después de tomar café una tarde completa, esa que te hablará de libros y te contará historias tristes de amores trágicos. Yo soy esa que no querrás convertir en palabras.

  • Yo debería decirle que

    Con usted, señor, me acostaría con los ojos cerrados. Con los ojos abiertos. Con la luz apagada para besarlo en lugares poco ortodoxos y adivinar dónde será el próximo punto en que sus dedos dejarán demorados roces, huellas de la exploración que hará del territorio desconocido de mi piel. Con la luz encendida para verlo a los ojos y acercarme despacio, estirando los segundos antes de sonreír y morderle los labios.

  • La última vez

    La última entrada que hice a este blog está fechada el 21 de agosto de 2012 y cuando me di cuenta me pareció muy curioso porque un día después de ese martes, es decir, el miércoles 22 de agosto, a eso del mediodía, me caí de las gradas de manera bastante dramática y al mejor estilo de telenovela mexicana. Rodé unas tres veces sobre mí misma y el resultado fue el codo derecho dislocado y dos fracturas, una en el cuello del radio y otra en la cabeza del húmero. A eso le siguió el viaje en ambulancia a la sala de urgencias, dolor al poner el hueso en su lugar sin anestesia, un yeso provisional porque el brazo estaba demasiado hinchado, otro yeso por cinco semanas, fisioterapia para volver a mover el brazo. Una operación para corregir una desviación del codo, más fisioterapia, más dolor, drogas para quitar el dolor, que dicho sea de paso me provocan pesadillas y me destruyen el estómago. No podía usar la derecha y mis alumnos lamentaron el resto del semestre que usara la izquierda para escribir en el pizarrón. Por un tiempo me costó vestirme, comer, dormir. Ahora el brazo está casi bien, aún estoy en fisioterapia y aún tengo un poco de dolor, pero ya puedo escribir y comer y vestirme. Me gustaría tener una moraleja para esta historia, contar un montón de cosas profundas que he aprendido en estos meses, empezar con una historia dolorosa para luego contar algo esperanzador y maravilloso, pero creo que aún no he digerido bien la experiencia porque todavía no estoy llena de esperanza y buena voluntad. Sé que uno aprende a vivir con el dolor, que tuve suerte de no partirme el cuello, que tuve pequeños logros de los cuales sentirme orgullosa como poder abrocharme el botón del pantalón, partir la carne que me estoy comiendo, escribir en la compu o manejar (la quinta todavía duele un poco, así que ando más en cuarta). Hoy tuve ganas de volver acá, quizás este año hasta tenga ganas de celebrar mi cumpleaños cuando llegue el momento. Me asombra lo frágiles que somos los seres humanos y a la vez lo resistentes que somos. Tengo ganas de escribir poesía de nuevo, quizás en estos días nublados de enero pase algo por el estilo. Por lo pronto, volví a lo cotidiano.