Los días que pasan se llenan del silencio de todos los secretos que me guardo para que no te enterés de la soledad y el miedo. Pero vos tenés más soledad y más miedo.
Autor: Adelaida Loukota
-
llegará
A veces anidan ideas contundentes en mi cabeza y debo esperar que llegue el momento en que deje de pensar que hay demasiado frío afuera para contarte la verdad. Sin embrago, no tengo tanto que contarte porque sigo tomando el café de la misma manera e intento no refugiarme en la vana esperanza de los amaneceres nonatos que esperan por mi. Intento no saltar desde la ventana del primer nivel para un suicidio fallido más, intento tener ganas de subir más alto para que de una vez la caída sea contundente también.
-
Newtonian Girl at the Laundromat
If her bra were the size of an atom, coul she know what made it turn pink? When she craks the lid of the washing machine, her bra is blur, a smeared cloud of possibility. Hey Newtonian Girl, says a bald man with a smirk, your bra could be in Cleveland. Nothing is real until you wash it. Then it’s never the same. She knows how fast she’s racing the bald man for the crinkled People magazine, but she’s lost all sense of her abscissa, of her ordinate. The public pulls up plastic chairs to watch her panties tumble dry, dizzy ghosts orbiting. She feels like a naked singularity. Spin up. Spin down. Damn that Pauli, she thinks as she folds her laundry, Damn that Heisenberg. Where the hell’s my other sock?
Escrito por Stefi Weisburd. Tomado de la revista Ninth Letter, vol. 2, no. 2, fall winter 2005; porque con textos como éste recuerdo que a veces me gusta la poesía y otras veces me es indispensable para respirar.Nada es real hasta que lo lavas.
-
anoche
Quisiera hablar de la leve brisa, de las luces amarillas que iluminaban la calle, de un parqueo casi vacío por completo o de la luna, pero no te puedo reinventar realidades para que nos amparen de la noche, para que me alejen del silencio que inunda mis momentos de lucidez.
A veces me gustaría escribirte cuentos en los que seas el héroe que se libra de todo sin sufrir ni un rasguño, en los que seas el viento o la gaviota que completan la imagen de una playa de postal. Á veces me gustaría salvarte incluso de mi mal humor, de mis ganas de salvarte.
Anoche caminé en medio de mucha gente que no se percataba de mi presencia y no te encontré.
-
lunes 7:00 a.m.
Cuando mi vida pasa frente a mis ojos, recuerdo algunos días de noviembre en que ya no tenía que ir al colegio pero aún me despertaba temprano; algunos días en que abría la puerta de Sophos y sentía el olor de libros y café; algunas mañanas en que el sol atravesaba las gotas del aspersor con el que regaban la gramilla del estadio de la USAC.
A veces llego temprano a la oficina y sé que no voy a sobrevivir sin un café, si no me detengo a ver por la ventana el tono de verde distinto en cada árbol del jardín. Hoy es lunes de nuevo y yo de nuevo voglio andare a casa.
-
está oscuro afuera
Me paro en la puerta de la oficina y me pregunto en qué parqueo habré dejado el carro. Llueve un poco y es tarde, pero eso importa poco. Camino en silencio bajo la llovizna, porque aún no hablo sola en voz alta. Pienso en toda la tarde pasada frente a la computadora y en las horas que vendrán mañana, en todo lo que dejé pendiente. Hace un poco de frío y al llegar a mi casa tendré que prepararme la sopa yo misma; seguro no leeré mucho porque el sueño me vencerá temprano.
No, el carro debe estar en el otro parqueo.
-
fantasmas de las navidades pasadas
El fin de semana encontré algunos de mis libros de poesía en la librera del que fuera mi cuarto en la casa de mis papás. Me quedé sin aliento, pensando en cómo pude vivir este tiempo sin ellos, en cómo puedo uno dejarse arrastrar por el trabajo y la cotidianidad y olvidarse de las palabras hermosas.
Hace tiempo no tenía ganas de decirte que «vendrá la muerte y tendrá tus ojos» hasta que hoy recuperé el anhelo de llevar el caño a mi sien, apretando bien las muelas…
-
el viejo cliché del chocolate
Me llevo un trozo de chocolate a la boca y pienso en lo dulce que puede ser besarte. Me llevo otro trozo de chocolate a la boca y disfruto cómo se derrite y me deja en la boca un sabor tibio. Pienso de nuevo en besarte, en tus labios un poco rígidos al principio y luego más cálidos y blandos. En el movimiento de peces vivos y en la necesidad de respirar profundo y morderme el labio inferior para darle paso al próximo trozo de chocolate.
No me importa mucho si es el efecto de liberar endorfinas o si pensar y hablar de tu boca es el cliché más viejo, tengo ganas de besarte.
-
pasa
Mis ganas de verte me hacen acercarme a la ventana sólo para descubrir que vas caminando por la calle. Cierro los ojos y una especie de alivio me colma. Abro los ojos y descubro que estoy sentada frente a la computadora y que no me he movido en horas, entonces siento de nuevo ganas de cerrar los ojos, para no llorar por no verte.
Quisiera pensar que el amor es maravilloso y que me va a llevar a hacer cosas maravillosas, pero me distraigo con el ruido de pláticas que no son reales y que solo tienen lugar en un pequeño espacio de mi cabeza.
Cierro los ojos y te veo caminando en uno de esos parques a los que ya no llegamos.
-
lunes
Es lunes
ayer no me animé a salir
no me animé a tomar un bus y largarmedebería estar en un pueblo donde nadie me conozca
en una jugueteríadebería saber que los lunes sin café no son buenos