del día
-
Cuando nos perdemos
En algún momento entre el fin del año pasado y el inicio de este me metí a la página y descubrí, con cierto horror, que en lugar de mi sitio había un mensaje 403. Todo lo que vino después fue buscar alguna forma de recuperar mi blog, lo logré parcialmente. Hay seis años que no
-
tintintintero
Me pasa, amor, que pierdo la línea de mis pensamientos. Entonces, sólo entonces, entiendo que hay cosas que no te cuento, detalles de los que no te hablo. Quizás olvido lo menos importante, quizás mi mirada se pierde en el vacío y me olvido de decirte que tuve frío por la mañana porque no amaneciste
-
veredas verdaderas
Me visto con colores de árbol y ando en la carretera, sola y de noche. No fui princesa cuando tenía 6, tampoco fui una damita a los 12, menos a los 24. Ahora soy una bruja un poco más amarga, un poco más desilusionada de la vida. El límite de velocidad me empuja a 70
-
por último
La vida, pensó el hombre desnudo, era un infierno, con algunos atisbos de antiguos felices paraísos. (Calvino, Italo. Por último el cuervo. Colombia: Tusquets Editores, 1990) Tengo los pies fríos, tengo en los labios un beso que no te di. Me duele la garganta, quizás por el beso condensado en la angustia de verte partir,
-
lo que ves es
Digamos que lo que hay es lo que hay (aunque suene a pan con lo mismo). Aunque suene a justificación barata por ser la misma de siempre sólo que un poco más agria. Sabés, amor, sigo buscándote, sigo negándome a cerrar todos los círculos, a escribir nuevas historias, a creer en nuevas posibilidades. Creo que
-
A la orilla de la chimenea. Joaquín Sabina
http://youtube.com/v/MVQ_ZrcrFD4 y si no sonó hoy, la dejo acá para que suene.
-
puedo ponerme triste
puedo ponerme triste y decir que me bastacon ser tu enemigo, tu todo, tu esclavo, tu fiebre tu dueñoy si quieres también puedo ser tu estación y tu tren,tu mal y tu bien, tu pan y tu vino, tu pecado tu Dios tu asesino… si, definitivamente puedo mentirme un poco y decir que me basta
-
vientos
Hace mucho tiempo, cuando estaba en el colegio, le dije a un amigo que me encantaría aprender a tocar el saxofón. Él, por supuesto, se burló de mí y me dijo que era imposible que yo tocara un instrumento con el que no pudiera cantar al mismo tiempo. Después de tan ilustrativa conversación, me compré
