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La última vez
La última entrada que hice a este blog está fechada el 21 de agosto de 2012 y cuando me di cuenta me pareció muy curioso porque un día después de ese martes, es decir, el miércoles 22 de agosto, a eso del mediodía, me caí de las gradas de manera bastante dramática y al mejor
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Cuando te quitás la costra
Una pequeña herida en el índice de mi mano derecha me recuerda la factibilidad del dolor en un momento cualquiera del día. Supongo que es una suerte que algunas cosas compensen ese hecho posible. El té que se enfría lentamente en un vaso de cartón, el aire que me pega en la nuca y me
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mis recuerdos, partículas minúsculas
La casa está en esa penumbra que queda cuando la tarde se termina y no ha entrado la noche. Yo tengo una escoba en la mano e intento darte una lección sobre cómo barrer porque vos insistís en que es demasiado difícil. Hacemos un par de movimientos y quedás frente a mí. Tu mano tiembla
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Debería decirte
No quiero que la noche me encuentre pensando en vos y sin embargo, me encuentra. Tu sonrisa tiene el poder de hacerme olvidar lo irrealizable de mi utopía. Tu voz tiene la cualidad de hacerme imaginar historias largas, largas en las que el héroe atravieza miles de obstáculos pero al final todo le sale bien.
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hasta hace tan poco
Hasta hace un par de horas todo estaba claro en mi cabeza. Supongo que el cansancio por una noche de sueños extraños lo redujo todo a esta versión bastante más pedestre de “no hago otra cosa que pensar en ti”. Me distraigo viendo fotos de tatuajes que podría hacerme, me distraigo oyendo a Vince Guaraldi
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son casi las 7
Una especie de latido en mi cabeza me dice que si estuviera en otro lado tendría más posibilidades de encontrarte. Estoy a punto de hacerle caso a ese rumor en mi sien cuando recuerdo que no tengo a dónde ir, que son casi las siete y ya no te busco desde hace unas semanas. Intento
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Entonces
Decidí dejar de escribirte y no supuse que eso me llevaría a dejar de escribir por completo. No podía imaginar en ese momento que mi mundo estaba tan lleno de vos, no quería admitir que mi mundo estaba tan lleno de vos, supongo que siempre quise convencerme de vos como ausencia, como mero espejismo de
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Yo nunca, nunca…
Yo nunca, nunca he sido de esas que se cuelgan del cuello de su novio mientras dan grititos de júbilo y le dicen “mi amor, qué bueno”. Quizás porque pocas veces he salido con tipos mucho más altos que yo; quizás porque nunca he sido pequeñita y fragil. Me hubiera gustado ser pequeña, no hablo
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Así que esto es
Así que esto es la nostalgia física, pensó. Saber que puedo subir ese puente y cruzar a la derecha y luego a la izquierda para llegar a tu casa pero que no importa si sigo de largo porque de todas formas no te voy a encontrar ahí. Así que esto es lo definitivo, pensó. Saber
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No pertenece
Algo en tus fotos me dice que no volverástengo la certeza de vos en una ciudad con puentesla certeza de madrugadas venideras sin luces bajassupongo que lo que más me preocupaes mi noción de no pertenecer al mundo cuando tu mundo es otroel vacío de la butaca de al lado recordándome que no estásel silencio