Autor: Adelaida Loukota

  • a veces, cuando me lloves

    Curioso este dolor de cabeza que no me ha abandonado en todo el día. Temprano pensé que un poco de café lo solucionaría, luego pensé que se requeriría de un poco de café más. Almorcé por si fuera el hambre la que me tenía en esta pena, también me tomé el café de las 3, bueno, yo creo que el café lo cura todo.

    Supongo que no hay café suficiente que cure la certeza de tu lejanía, de tu silencio recurrente, de la ausencia de tus manos. A veces me lloves por esta ventana que multiplica las barreras que me impiden salir corriendo. Otras veces me lloves toda la noche, cuando comprendo que sin vos mi cama no es ancha, como diría Serrat, sino bidimensional, absurda, plana. Quizás el dolor de cabeza se vaya cuando me resigne a no saber de vos.

  • El marino que perdió la gracia del mar, de Yukio Mishima

    El marino que perdió la gracia del mar, Yukio MishimaMientras la mayoría de los marinos eligen su profesión a causa de su afición al mar, a Ryuiji lo decidió su antipatía por la tierra. (…) Ryuiji detestaba la inmovilidad de la tierra, las superficies eternamente inalterables.

    Yukio Mishima, El marino que perdió la gracia del mar.

    La historia gira en torno a tres personajes, Noboru, su madre y el marino. Los tres comparten una soledad abismal, que se llena de sombras en las noches del puerto. Este libro, con su prosa tan ágil y envolvente, nos traslada a una dimensión donde los niños exploran su propia crueldad, donde los adultos están atrapados por pequeños rituales que incluyen evadir la realidad de vez en cuando.

    En nuestra reunión del miércoles discutiremos nuevamente la primera parte del libro, así que si no habían terminado tienen la oportunidad de hacerlo y si terminaron, pueden reelerla.

    Si quieren más datos de Mishima, ese escritor que llevó el drama hasta las últimas consecuencias, pueden visitar:

    http://www.psikeba.com.ar/articulos/RKcuchillomishima.htm

    http://www.islaternura.com/APLAYA/NoEresElUnico/M/Mishima/MishimaUNICO.htm

    http://www.eol.org.ar/virtualia/016/default.asp?destacados/peregrin.html

    http://www.efba.org/texto-detalle.asp?IdArticulo=966

  • el frío

    Por lo regular tengo frío, o por lo menos la certeza del frío. Ello me impide usar camisetas o blusas sin mangas; las prefiero de manga larga aunque haya un calor del diablo. Admito que cuando el verano se pone tenaz uso playeras o blusas de manga corta pero no porque me guste.

    Esa certeza de un frío constante me ha hecho desarrollar una de las manías con la que mis novios tienen que aguantarme, me robo sus suéteres. No hay nada mejor en el mundo que robarte un suéter que huela a él, con el cual el abrazo se prolongue por días enteros. Sé que hay gente que se roba piezas de ropa algo más «interesantes», pero a mí me gustan los suéteres y su maravillosa capacidad de aislarte del mundo, del frío.

  • me gustan los chavos con camisa de cuadros

    Estuve pensando en que me gustan los chavos que usan camisas de cuadros, mejor si son en tonos pardos o verdes. También me gusta cómo se ven con pantalones de gabardina.

    Mi ideal es un tipo más alto que yo (mido 1.65 m), pelirrojo, con pecas en la espalda. Ni flaco ni gordo, aunque tengo cierta fascinación por los vikingos o los jugadores de rugby. Bueno, como sé que esos no abundan en Guate tengo planeado un viaje a Irlanda, pero mientras el día llega y como uno siempre necesita cariñitos, no me vendría mal un chavo con camisa de cuadros y pantalón de gabardina.

    Sé que tampoco debo ser el tipo ideal de nadie, además de que siempre ando despeinada, no tengo tacones de aguja en mi guardarropa y soy prácticamente incapaz de usar medias. No tengo pantalones blancos porque no sé cómo puede sobrevivir uno un día entero sin que acaben grises (por lo menos yo, que me siento en el suelo sin reparos). Por lo regular no uso maquillaje, aunque hay ocasiones que ameritan el esfuerzo. Al tipo que se anime a andar conmigo debería parecerle sexy cómo me veo con falda larga, aunque es mejor si no le importa mi ropa, si total me voy a desvestir.

    Por lo pronto, sé que también me gustan los chavos que usan camisas blancas.

  • moralejas de fin de semana

    Bueno, entre lo que fui y lo que soy hay 43 libras menos. Después de una dieta de esas aburridoras, un poco de buena fe y algo de suerte bajé mucho del peso que gané cuando me fui a vivir sola. Y bien, pues el jueves me topé con alguien que me dijo que ahora ya solo me faltaba casarme. Lo dejé pasar, como dejo que llueva.

    El viernes alguien más me dijo que a ver cuándo invitaba a la despedida de soltera. En fin, el puto comentario iba creciendo como una bola de nieve y haciendo ruido en mi cabeza.

    El sábado me la pasé brincoteando en una disco gay, me tomé unas chelas, me reí horrores, fui a una fiesta y al final de la noche, cuando tenía que esperar que mi hermana apareciera para devolverla al hogar, la fui a parar con mi amigo Guillermo a un bar de la zona 10. Como el lugar estaba hasta el queso, nos quedamos haciéndonos los locos en una mesa mal puesta. En la mesa de enfrente había tres chavos que nos invitaron a sentarnos con ellos. Lo cual confirma que de geek atractor pasé a freak atractor aunque facebook todavía no me lo haya dicho.

    Y bueno, ahí conocimos al chino, el hombre que aún con el traje de bodas puesto ya tenía una borrachera de marca encima. Nos dijo que había dicho que no y se había ido. Al final descubrimos que dijo que si, pero que de todas formas huyó.

    Así que las moralejas de mi fin de semana son:

    • Yo si quiero tener una boda, con noche de bodas y luna de miel (se la robé a Guillermo)
    • A mí me gustaría que el man con que me case me ame, pero igual, apoyo lo de la noche de bodas y la luna de miel.
    • Si sos una mujer hetero, en una disco gay llena de chavos podes bailar como si nadie te estuviera viendo, de hecho, nadie te estará viendo.
    • Si, quise encontrarte en cada antro al que fui esa noche (digamos que en la disco pensé que era mejor para mi cerebro que no estuvieras). El amor es puto, pero aún así te espero.
    • No, no me voy a casar por lo pronto, pero después de seis chelas ya no parecía un problema.
  • Random

    • Mi mamá me preguntó esta mañana si había soñado algo y le dije que no. En realidad soñé el sueño del tsunami, pero ¿cómo le explica uno a su madre que sueña con una muerte en el mar? Este sueño es curioso, porque el mar empieza a retroceder y yo voy recogiendo caracoles marinos (los de anoche se salían de sus conchas y eran una babosas desagradables) y de pronto, ¡paf! el agua vuelve en una ola que siempre me alcanza.
    • Ayer estaba jugando con uno de esos correos que te mandan, en los que tenes que buscar papel y lápiz y anotar nombres, número y, en este caso, nombres de canciones. Me hizo mucha gracia el jueguito porque a aquel con el que nunca funcionaría una relación le tocó viernes 3 a.m. Y si, ambos entendemos el sueño de un sol y de un mar y una vida peligrosa, ambos hemos pensado alguna vez en volarnos la tapa de los sesos y bang, bang, bang, hojas muertas que caen. A aquel del que podría estar enamorada le tocó la canción para mi muerte (bueno, es obvio que mi top of mind en cuanto a canciones es Charly) y me gustó pensar que alguna vez podría encontrarlo en mi habitación preparando la cama para dos. Sólo le pido que me avise, no es que le tenga miedo solo me quiero arreglar.
    • Salí del centro comercial y al entregarle el tiquete de parqueo al policía de la puerta me tocó los dedos ¿cuello de gatito negro?
    • Se me ocurrió decirte que me esperés en correos a eso de las seis de la tarde, entonces yo llegaría por vos y te haría caminar las cuatro cuadras que nos separarían del hotelucho ese que queda en la tercera y doce, el de ¿30 pesos las dos horas? Te besaría en cada esquina para que te enteraras de qué está pasando y luego haría el amor con vos largo y tendido. En fin, lo descarté porque no soy yo a la que esperas, ¿verdad?
  • Hay circos tristes

    Ayer mi hermana me recordó que hay circos alegres y circos tristes. Luego pensé que a veces alguien se lleva el mes de abril y no te avisa. Después jugué tetris hasta que mi cerebro entró en coma. Hoy desperté y no te dediqué mi primer pensamiento de la mañana, todo es una cuestión de actitud. Más tarde en el carro pensé que si le dedicara el tiempo del tráfico a hacer el amor con vos, probablemente estaría más cansada, aunque con un cansancio distinto, claro.

    Si en lugar de pasar horas entre las ruedas de camiones y carros pudiera pasar horas entre tus sábanas quizás también me aburriría de vos y preferiría salir a caminar por esas aceras en que a nadie le gusta pasear. Es un poco de pan con lo mismo, no te gusta lo que tenés y siempre le andas buscando tres pies al gato. Ya llegaremos al otro lado del camino. Por lo pronto te extraño, mi cuerpo te extraña.

    Hay circos tristes en que los payasos saben demasiado bien que todo depende del simple disfraz.

  • uno de esos días (contrapropuesta)

    Hoy es uno de esos días en que me gustaría decirte: toma mi mano, no pasa nada. Te cuidaré siempre para que nadie perturbe tu sueño, para que nadie te lastime; no importan las heridas de hace tiempo, no importa nada.

    Pero no, no te lo diré. Y no es porque me importe un carajo que algo te haga sufrir, no porque no me crea capaz de consolarte y hacerte sentir mejor, de cuidarte y quererte para que el mundo sea menos letal. No te lo diré porque no entiendo tu rabia, tu miedo.

    Hoy es uno de esos días en los que también estoy cansada de buscar alternativas, en que hubiera preferido un abrazo a la bienvenida de mi computadora, en que me quedo sin palabras para convencerte de que es buena idea enamorarte de mí y tomar el riesgo de ser feliz quince minutos y luego pasar diez años de terapia para superarme, porque no tenés idea de lo bien que te haría un beso mío. En fin, amor, hoy no planeo luchar contra tu ira, hoy estoy mejor pensando que el diario no hablaba de ti.

  • yo seré siempre el mendigo en el andén

    Vivo muy lejos de la ciudad, de vos. Vivo lejos del mundo real que nos rodea, lejos de las palabras que puedan acercarte a mí. Muero por verte sonreír, por encontrar las palabras que te hagan feliz un rato. Todos los días el camino es largo y aveces no encuentro la canción de Charly que quiero oír, otras veces llueve y todo se pone lento.

    Vivo lejos de los sueños y de las calles que llevan al amor por la tarde, porque siempre es bueno el amor a la hora de la siesta. Quisiera que me dejaras entrar, porque yo sé que puedes sacarme, yo sé que puedes amarme.

  • de vuelta al mundo

    Es lunes, llueve.

    Es tarde para empezar de nuevo.

    Es fácil amarte, más fácil de lo que implica admitirlo y decírtelo.

    Me gustaría escribir como Sabines, para no regalarte mis frasecitas tan comunes, tan de diario, sino frases hermosas dentro de lo cotidiano. Pasan los días y sigo pensando en vos, como una constante sin la cual me sería difícil respirar. A veces llueve y eso tiene que ser bueno para el mundo.

    Es lunes, ya pasó la hora del café. Te vi por un momento, casi furtivamente y en realidad no importa mucho si eras vos o solo un producto de mi imaginación que siempre da tantas vueltas. Es bueno encontrarte en lugares inesperados y pensar que podría ser la Maga que te llena los días con hojas caídas de árboles metafísicos o de diálogos de películas viejas.

    Bueno, ya lo dijo Scarlett O´hara, siempre habrá un mañana.