Autor: Adelaida Loukota

  • El silencio

    Mi silencio es curioso. Va de mi mano todo el tiempo, no me deja sola. Es como un animalito que guardo en el ruedo de mi manga, en la bolita de mis aretes. A veces logro conjurarlo para que no me mate; pensar en vos es una forma de lograrlo.

    Ayer le robé un poema a Sabines (Tu nombre), hoy le robo una línea a Sabina (Con la frente marchita) porque no hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió.

    Mi silencio andará suelto en el blog por algunos días, voy a estar desconectada del mundo y de la red.

    Hasta un lunes de estos.

  • horas en la carretera

    Cada día manejo 70 kilómetros en proemdio, poco más, poco menos. Paso una vez a la semana a hechar gasolina en la misma gasolinera y trato de no variar mucho la ruta, digo, por aquello de las costumbres de los hombres llamadas filosofía.

    Hace un par de noches, cuando iba por fin para el hogar, entre la séptima y la sexta avenida de la zona 9 descubrí que vos hacés que me den ganas de leer poesía, hacés que me dé por creer en la poesía. Me bastaron menos de 100 metros para tener una revelación, a mí, que paso tanto tiempo en esas cuatro ruedas.

    En fin, me comí los 35 km de vuelta a casa y casi no cené con tal de leer a Sabines. Les comparto un poema que explica mejor que mis desvaríos febriles por qué la poesía es buena:

    Tu nombre

    Trato de escribir en la oscuridad tu nombre. Trato de escribir que te amo. Trato de decir a oscuras todo esto. No quiero que nadie se entere, que nadie me mire a las tres de la mañana paseando de un lado a otro de la estancia, loco, lleno de ti, enamorado. Iluminado, ciego, lleno de ti, derramándote. Digo tu nombre con todo el silencio de la noche, lo grita mi corazón amordazado. Repito tu nombre, vuelvo a decirlo, lo digo incansablemente, y estoy seguro que habrá de amanecer.

    Tendría que encontrarte una tarde de estas y ser capaz de decir que tu nombre llena mis tardes de trabajo y mis noches de lectura. Tendría que ser capaz de confesarte que tu nombre es la constante.

  • Elecciones

    Elijo la Roosevelth. Nada me espera en zona 15. Esas ya no son mis calles, dejé de pertenecer a ese barrio. Además, tampoco te encontraré sentado junto al señorcito que toca el piano en el centro comercial.

    ¿Qué sentido tendría buscarte ahí?

    Avanzo en el tráfico y un enjambre de motoristas me rebasa por los costados. Son los únicos que pueden acelerar en este mar que se mueve lento. Un grupo canta en el interior de mi radio y me dice que all you need is love. Yo sé que lo único que I need is your love. Ya ves, alguien piensa en vos mientras cambia de primera a segunda a neutro a primera a segunda.

    También pensaré en vos cuando esté sola en la carretera y de este ruido sólo me queden las voces del cuarteto que le aseguran amores a Mrs. Robinson.

    Sé que cuando le toque el turno a I want to hold your hand pensaré en que sería magnífico salir del trabajo y no tener que decidir entre pasar el fin de la tarde en el tráfico para llegar a mi casa o perder el tiempo en el super. Sería magnífico encontrarte y tomar tu mano y no tener que decidir más que estar con vos.

  • tarde de lunes

    Casi es hora de ir por el café, es decir que ya llegan las 3.

    Pensé en vos constantemente en el fin de semana. ¿Qué andarías haciendo por el mundo?

    Pensé en más cartas que escribirte, en encontrar formas para convencerte de que ya te estás enamorando de mí. Pero tengo sueño por la tarde, así que por lo pronto, me voy por un café.

    Igual, sigo pensando en vos.

  • Ojos de perro azul, de Gabriel García Márquez

    Ojos de perro azul, Gabriel García MárquezHay libros que encierran en sus páginas un alto contenido de tristeza. Que nos hablan de asuntos terribles, de días en que la situación se sale del control de los personajes, al punto de resultarles dolorosa. Ojos de perro azul es uno de esos libros. Nos habla de la muerte, los personajes llevan su tristeza de forma física, como tumores que los hacen percatarse de ella.

    Cada uno de los 14 cuentos está inscrito dentro del realismo mágico. Esta técnica les otorga características especiales como:

    – Los personajes viven situaciones extraordinarias dentro de un ambiente de cotidianeidad; sin embargo, no responden a dichas situaciones con asombro, sino lo toman como procesos comunes y corrientes.

    – Se habla mucho de los sueños, impera una atmósfera onírica dentro de las narraciones. Incluso a veces es difícil percibir cuál es la realidad “real”.

    – La muerte es como un estado alternativo de realidad, cuando muchos de los personajes mueren, ni siquiera se percatan de ello.

    Supongo que sobre el tema del amor ya cada uno sacó las conclusiones que consideró pertinentes, así que no le agregaré más leña al fuego.

  • un día de estos

    Déjame entrar por una ventana en medio de la noche y dormir abrazada a vos.
    Déjame escribirte cartas de amor.
    Déjame creer que no estoy equivocada por pensar en vos a altas horas de la madrugada.
    Déjame robarte el alma en una foto y entregarte la mía a cambio.
    Déjame contarte cuentos para biendormir, esperarte a la salida del cine, caminar de tu mano y saber que cuando llueva, de alguna extraña manera, también pensarás en mí.

    Un día de estos, déjame declararte mi amor.

  • tus dedos

    Abro un ojo, oscuridad total. Lo cierro. Me doy la vuelta. Abro un ojo, 3:15 resplandece en rojo desde la mesa de noche. Lo cierro. Pienso en tu boca. Abro un ojo, 3:18 resplandece en rojo desde la mesa de noche. Lo cierro. Abro los dos ojos y pienso que debería despertar de una vez para corregir el famoso texto que no he corregido en semanas. Los cierro. Abro un ojo, 3:19 resplandece en rojo desde la mesa de noche. Lo cierro. Debería encender la luz. Pienso en tus dedos, en lo bueno que es tener tus dedos cerca. Abro los dos ojos. Suspiro. Pienso en que debería animarme a tomarte de la mano. Pienso en tu boca una vez más, solo porque el recuerdo de tu sonrisa me mantiene con vida. Cierro los ojos. Ya corregiré el texto más tarde.

    Sueño que te beso y que todo está bien.

  • una carta más

    Es domingo por la noche, son más de las nueve. Sé que no llamarás y que no te aparecerás esta noche en mis sueños, por lo demás, todo está sereno.

    Hace un rato estaba buscando unos lentes y en lugar de eso encontré una cajita donde guardo cartas que he recibido. Ahí están encerrados años de correspondencia con amigos que ya no veo, cartas de amores que están muy lejos ahora. Fue irresistible, abrí la caja y leí un par de cartas. Encontré en esas líneas motivos que había olvidado; la certeza del paso del tiempo.

    Lloré un poco, reí un poco. Fue como ver una película italiana, de esas que te llevan de la risa al llanto en dos escenas. Después vinieron las ganas de escribirte. Fue un impulso incontenible, unas ganas de contarte de todo, de no contarte nada, unas ganas de contarte un cuento para dormir o de darte una razón para leer una de mis cartas.

    Es tarde, tengo mucho por leer, textos por revisar. Sin embargo, me convenzo de la imposibiblidad de concentrarme mientras no te diga que pienso en vos con alguna frecuencia; que sos el extraño que podría convertirse en personaje de mis cuentos; que esperar que aparezcas una tarde de éstas es uno de los motivos por los que las tardes tienen sentido.

    Es hora de dormir. Ya decidiré mañana si darte esta carta o no. Por lo pronto, espero que duermas bien, que tus sueños sean dulces.

  • formas para enamorarte. El plan doble ub (w)

    El plan que no puede fallar: una carta.

    Amor,

    el viento llegó con fuerza y se ha empeñado en hacer volar todo a su paso. Algunos han entendido lo terrible que puede ser el viento. Quizás Luis de Lion, cuando el viento llegó arrasándolo todo; quizás García Márquez cuando el viento borró a Macondo del mapa. Quizás lo entiendo cuando salgo a caminar y me encuentro con el rastro de tus pasos en alguna calle, con la certeza de tu existencia aunque no te vea a los ojos.

    Las hojas caen movidas por una sustancia invisible que las impulsa. Los días se me pasan movidos por el sonido de tu voz y la noción de ciertas canciones que compartimos.

    Quizás estas líneas son terribles como el viento, porque son para contarte que he pensado en vos, que he querido encontrarte una tarde de éstas, solo para platicar, solo para besarte despacio.

    Hasta un día de estos.

  • Siddartha, de Herman Hesse

    Siddartha, Herman HesseSiddhartha narra la historia de un hombre y su búsqueda.

    Él no busca tesoros en las profundidades del océano, no busca el camino para descubrir parajes maravillosos, ni siquiera busca el amor de una mujer. Él busca descubrirse a sí mismo; comprender la esencia de su ser e iluminarse (casi nada, digamos).

    Lo hemos acompañando en una parte de su camino. Hasta ahora ha sido hijo de un brahmán, samana, comerciante, discípulo. ¿Llegará el momento en que sea Siddhartha?, ¿encontrará lo que busca?

    Por lo pronto les dejo algunos términos que nos pueden ayudar para profundizar en la lectura:

    Brahmán:

    Conviene distinguir la divinidad Bráhman (con mayúscula) del brahmán o sacerdote, quien —dentro del sistema hindú de castas— es superior a los otros tres grupos:

    2) chatrias : guerreros y políticos

    3) vaisias : campesinos / vaqueros y comerciantes, y

    4) sudras : esclavos.

    Veda:

    Se denomina Vedas a los cuatro textos sánscritos que forman la base del extenso sistema de escrituras sagradas del hinduismo.

    La palabra veda es el origen de la palabra española ‘verdad’ (especialmente entendida como conocimiento revelado). En sánscrito literalmente significa «¡conoce!».

    Los textos védicos se desarrollaron dentro de lo que se denomina la cultura védica, basada en castas (varna o color) y aśrāmas (etapas de la vida).

    Samanas:

    Los Samanas son hombres de alma religiosa, meditadores, que viven al acaso, con poco o nada, y que sobreviven en su mansa peregrinación con lo que hallan en el camino.

    Y pueden leer algo sobre Siddhartha Gautama en Wikipedia