Autor: Adelaida Loukota

  • formas para enamorarte. El plan doble ub (w)

    El plan que no puede fallar: una carta.

    Amor,

    el viento llegó con fuerza y se ha empeñado en hacer volar todo a su paso. Algunos han entendido lo terrible que puede ser el viento. Quizás Luis de Lion, cuando el viento llegó arrasándolo todo; quizás García Márquez cuando el viento borró a Macondo del mapa. Quizás lo entiendo cuando salgo a caminar y me encuentro con el rastro de tus pasos en alguna calle, con la certeza de tu existencia aunque no te vea a los ojos.

    Las hojas caen movidas por una sustancia invisible que las impulsa. Los días se me pasan movidos por el sonido de tu voz y la noción de ciertas canciones que compartimos.

    Quizás estas líneas son terribles como el viento, porque son para contarte que he pensado en vos, que he querido encontrarte una tarde de éstas, solo para platicar, solo para besarte despacio.

    Hasta un día de estos.

  • Siddartha, de Herman Hesse

    Siddartha, Herman HesseSiddhartha narra la historia de un hombre y su búsqueda.

    Él no busca tesoros en las profundidades del océano, no busca el camino para descubrir parajes maravillosos, ni siquiera busca el amor de una mujer. Él busca descubrirse a sí mismo; comprender la esencia de su ser e iluminarse (casi nada, digamos).

    Lo hemos acompañando en una parte de su camino. Hasta ahora ha sido hijo de un brahmán, samana, comerciante, discípulo. ¿Llegará el momento en que sea Siddhartha?, ¿encontrará lo que busca?

    Por lo pronto les dejo algunos términos que nos pueden ayudar para profundizar en la lectura:

    Brahmán:

    Conviene distinguir la divinidad Bráhman (con mayúscula) del brahmán o sacerdote, quien —dentro del sistema hindú de castas— es superior a los otros tres grupos:

    2) chatrias : guerreros y políticos

    3) vaisias : campesinos / vaqueros y comerciantes, y

    4) sudras : esclavos.

    Veda:

    Se denomina Vedas a los cuatro textos sánscritos que forman la base del extenso sistema de escrituras sagradas del hinduismo.

    La palabra veda es el origen de la palabra española ‘verdad’ (especialmente entendida como conocimiento revelado). En sánscrito literalmente significa «¡conoce!».

    Los textos védicos se desarrollaron dentro de lo que se denomina la cultura védica, basada en castas (varna o color) y aśrāmas (etapas de la vida).

    Samanas:

    Los Samanas son hombres de alma religiosa, meditadores, que viven al acaso, con poco o nada, y que sobreviven en su mansa peregrinación con lo que hallan en el camino.

    Y pueden leer algo sobre Siddhartha Gautama en Wikipedia

  • esperanzas

    Hay un texto de Cortázar en el que habla de los cronopios y los famas en el teatro. Cuando habla de las esperanzas, que son los acomodadores, dice que se limitan a encender y apagar sus linternas en señal de melancolía. Cuando vuelvo a mi casa suele ser de noche, así que he tenido la oportunidad de ver a los policías de tránsito con sus linternitas. Las agitan como tratando de hacer que los carros se muevan por la inercia de la luz. Es algo conmovedor (de alguna forma) son como esperanzas que mueven su linterna en señal de melancolía.

  • el camino, one more time

    Mi mano izquierda descansa sobre mi muslo izquierdo. La derecha sujeta el timón mientras el pie derecho acelera levemente. Un instante después la mano izquierda se levanta y toma el timón mientras la derecha se dirige a la palanca de velocidades y el pie izquierdo presiona el clutch. Hago el cambio y acelero de nuevo. Una canción en la radio me recuerda que you are so good to me, baby. De alguna manera el tráfico fluye, cada cual sigue su camino y todo avanza.

    Soy tan complicada que lo simple del movimiento me desconcierta. Todavía estoy tratando de decidir si tener frío o calor cuando lo veo por la ventana. Él camina por el arriate y habla solo. La única diferencia entre nosotros es que él siente el viento y el ruido del mundo y yo voy encerrada en una burbuja que con suerte caminará a 110 en carretera y me permitirá esquivar a todos aquellos que no quieren ir a ese ritmo.

    La carretera avanza entre curvas, el embotellamiento quedó atrás, así que debo sujetar firmemente el timón. La radio ahora se empeña en una canción donde todos gritan, que no me gusta nada. El tipo que hablaba solo irá llegando al puente donde la noche lo sorprenderá. Por lo pronto yo agradezco la luz tenue de la tarde.

  • un día de San Valentín más

    Bueno, ha pasado. Una vez más pasó el día de San Valentín.

    Digamos que la tal fecha me produce sentimientos encontrados. Por un lado, me gusta mucho recordarle a mis cuates que los quiero desde el fondo de mi corazón, con todo mi corazón.

    Por el otro lado (el lado que siempre he odiado) está la certeza de no tener a alguien que se aguante la cursilería de darme un oso de peluche o dejarme una carta de amor en la puerta de la oficina, con la promesa de un beso tierno, lento, largo y apasionado. Y, al mejor estilo de Charlie Brown, esperaré que el año entrante mi príncipe azul aparezca y me sorprenda con una muestra de amor. Y lo esperaré al siguiente y al siguiente y al siguiente.

  • recurrente

    Tengo un sueño recurrente, una historia que incluye una calle y una pasarela sin barandas o sin gradas para bajar. Subo, llego al final y no puedo bajar, tampoco regreso sobre mis pasos, por lo regular me quedó ahí.

    Anoche soñé el sueño de la pasarela, aunque fue distinto. Anoche subí y solo estaban las gradas, no había plataforma por la cual caminar, así que bajé y luego la torre con la escalera se derrumbó.

    No tengo idea de lo que signifique mi sueño. Sé que lo soñé por primera vez cuando estaba en sexto primaria y que se ha repetido varias veces a lo largo de los años. La primera vez fue la pasarela que está frente al Colegio Italiano (la cual subía con frecuencia porque estudié en esa «noble» institución). Otras veces fue la de la Roosvelt y 12 calle de la zona 11 o alguna en la zona 4. Sé que no siempre recuerdo mis sueños.

    Es febrero y llueve. Al lado de mi ventana se quebró una lámpara. Como siempre tengo demasiado que leer y muy poco tiempo. La tarde está fría y serena. El café de las tres no me quitó el dolor de cabeza; sin embargo, el mundo está lleno de partículas de agua que te mojan la punta de la nariz. El mundo está lleno de partículas de los sueños que sueño.

  • something is missing today

    A veces mi cerebro explota.

    Me pasa cuando estoy demasiado cansada, demasiado cansada.

    Ayer mi cerebro explotó a eso de las 5:17 p.m. Pasé como una hora sin poder moverme de mi silla, tenía demasiados correos que contestar. Cuando me percaté nuevamente de la hora eran las 7:29 p.m. e iba sobre la Roosevelt.

    Después de eso vino el vértigo sobre la carretera. Algo así como la certeza de que algo iba a salir mal. Algo como sentir la respiración de un animal grande sobre tu nuca. Y el mareo. En algún momento sentí que los carros iban muy rápido, demasiado rápido. Que las luces eran hostiles y que si cualquiera cometía un pequeño error, la escena del choque de final destination II no iba a ser nada en comparación.

    De alguna forma llegué bien a mi casa. Aún con la certeza de que algo no andaba bien. Leí, puse algo de música y me dormí sin sueños, como esas noches que se pasan demasiado pronto, en las que nunca recordás si soñaste o no.

    Cuando me desperté hoy por la mañana me di cuenta de que mi cerebro está en su sitio, aunque no del todo completo.

    No sé, something is missing today.

  • necesito

    Necesito alguien que me parche un poco y que limpie mi cabeza. Que llegue un día y me diga, al mejor estilo de película gringa, everything is gonna be all rigth. Que se aparezca en mis sueños y me bese con besos tiernos con sabor a vainilla. Vamos, necesito alguien que me trate suavemente.

    No importa si a los dos días se marcha, para volver el próximo febrero bisiesto. Si con la luna llena se convierte al budismo o si prefiere ir al cine solo los domingos por la mañana. A veces, uno necesita que lo enamoren un poco; nadie ha muerto por dosis lentas de poesía y caminatas largas hablando puras babosadas.

    Necesito alguien que me llame solo para saber si sigo ahí. Bueno, ya lo dije. Te extraño.

  • ¡Chau Gaby, hasta pronto!

    Todo el camino de regreso a mi casa oí música electrónica, porque a vos te gustaba. Digamos que fue parte del pequeño homenaje que te rendí a solas, en la oscuridad de la carretera.

    No tengo muchas certezas en la vida. Vos siempre comprendiste ese tipo de asuntos. Sin embargo, sé con todo mi corazón que estás en un gran bosque irlandés lleno de hadas y duendes.

    Hasta pronto, amiga. Los que nos quedamos de este lado del río te extrañaremos; y muchas veces, un 23 de abril y abismo, leeremos poesía a tu salud.