Autor: Adelaida Loukota

  • las calles después de llover

    Venía para la oficina hoy por la mañana, me pasé de largo un alto sin darme cuenta y luego un par de semáforos en rosadito (como diría mi amiga Laura). No es que tuviera prisa por llegar a sentarme frente a la computadora, pero tampoco tenía una especial intención de no venir.Creo que simplemente fue que mi camino de todas las mañanas amaneció mojado por la lluvia y yo me percaté de ello.

    Hoy lo importante fue ver que el mundo se lava la cara eventualmente para que los seres que rodamos por él sintamos que hay días en que se puede vivir y poco importa lo demás. Seguro lloverá a medio día, seguro no podré salir a caminar bajo la lluvia, pero de alguna forma mañana me contagiaré un poco de la humedad de estos días en que me descubro.

  • Todavía una canción de amor

    Estoy tratando de decirte que me desespero de esperarte, que no salgo a buscarte porque sé que corro el riesgo de encontrarte; que me sigo mordiendo noche y día las uñas del rencor; que te sigo debiendo todavía una canción de amor.

    El Xibal siempre dijo que el tal Pablo se le había adelantado a escribir Yolanda. Yo tengo una lista un poco más extensa de canciones que debí escribir antes que muchos, de historias que sólo yo tendría que haber contado.

    Hoy pensé en vos y en mi manía de no escribirte. Pensé en que he dejado de buscarte, porque sé que al llamarte me vas a decir que no. Pensé en que de alguna forma te sigo debiendo una canción de amor porque debería enamorarte como nadie te ha enamorado jamás.

  • Manifiesto

    Tengo 27 años y contando. No me suicidé como los grandes del rock al llegar a esta dorada edad, pero tampoco dejé de creer en vos como en la poesía ni de preferir las caricaturas a los noticieros. Me gustan las mañanas, las madrugadas después de un buen sueño, soy mala para la noche y para lidiar con el desvelo.

    Me gusta que llueva y que las tardes sean largas. Me gusta el vino, los dulces de anís y creer que todo se resuelve con darle un par de golpecitos a la tele cuando no quiere encender. Tengo algunos hábitos insoportables como tomar café a las 3 p.m. o marcar con un lapicero rojo los errores gramaticales de las revistas. Leo porque no conozco otra forma de vivir.

    Soy completamente aburrida y hago cosas abrurridas todo el tiempo. No bailo, no hago rafting, no me voy de juerga. En cambio puedo pasar horas viendo películas o documentales de la selva, tomando vino en algún monumento o armando rompecabezas. Puedo oir la misma canción hasta 30 veces seguidas.

    Espero, todo el tiempo espero. A veces me enojo con la vida y conmigo misma y creo que «todo» es la palabra que explica «todo»; soy ambigua e incrédula; cínica y lo bastante sarcástica para que nadie sepa qué me tomo en serio y qué no. Sé cómo estar sola todo el tiempo y cómo encontrar todo lo que pierdo. Sé cómo destruir todo lo que me rodea y cómo meterlo todo en una frase.

    Si, a veces necesito hablar de mí.

  • viernes 3 a.m.

    El sueño de un sol y de un mar y una vida peligrosa…

    Pero el mayor peligro que enfrento es pasar cuando el semáforo está en amarillo casi rojo o comerme el cereal con la leche que ha estado no sé cuántos días en la refri. Abandono el sueño en pos de un montón de «debería» que se me acumulan en la nuca cuando llego a la conciencia de muchos días sin decir las cosas adecuadas, sin la certeza de salvarme.

    Hoy es lunes como suele ser lunes cualquier día en que me levanto y sé que no estás cerca, que te perdí hace demasiado tiempo. Hoy es lunes y se va un tren en el que no estoy. Se aleja a los lugares a los que dejé de ir y se lleva los poemas que ya no escribo.

  • las tardes de grillos

    Anoche tuve pesadillas. El teléfono sonó a la una de la mañana y después de eso la noche dejó de ser calma. En esos casos amanezco con los ojos a punto de las lágrimas y con la angustia de todo lo que no he dicho. Suelo pensar, en esos casos, en las múltiples formas en que he decepcionado a mis padres, detenido mis pasos, lastimado a quienes estén cerca. Después la mañana es plana. Ir a trabajar porque no hay algo mejor que hacer, esperar que el día pase. La tarde, la tarde sólo ha de ser la tarde.

    Hoy tendrías que abrazarme por muchas horas seguidas para borrar de mi nuca el cansancio de las imágenes que atormentaron mis sueños, pero eso no es tan fácil, amor, vos y yo sabemos que no es tan fácil.

  • ya ves

    Me deseaste tanto la soledad
    que ahora soy perfectamente capaz de vivir sin vos
    de llegar a cada mañana
    y navegar en la certeza de tu asusencia
    sin que se me parta el corazón

    tan partido ha estado mi corazón

    ya ves
    hay que tener cuidado con lo que se desea

  • Hoy

    Esta mañana tengo el corazón roto. Acaba de quebrarse por todo lo que mis manos han sido incapaces de hacer, por todo lo que mi boca fue incapaz de decir. Supongo que es así cuando un amor decide cambiar de lugar. El mío está muy lejos ya. La soledad no será nueva, tengo rato con ella, no me abandona (creo que es la única que nunca te abandona en realidad). Conozco demasiado bien al silencio y a los demás males que vienen cuando llega este momento.

    Es solo que hoy ya nada basta. Hoy terminé de perderlo todo. No tengo más que decir por el momento, porque estoy llegando al límite de lo cursi (por lo menos al que mepermito), hoy sobran las excusas.

  • ideas reiterativas

    Llueve de pronto, a mares. El agua me toma por sorpresa y cae sin más. Llueve copiosamente, duro y parejo. En un momento parece que se van a caer los techos de todas las casas, que se van a romper los vidrios de todos los edificios . Escampa de pronto, en un instante. El agua desaparece y deja un leve rastro que serpentea al lado de la acera. Así, sin más.

    Prefiero cuando llueve despacio, cuando la lluvia se instala de permanencia voluntaria, porque es como besar sin percatarnos del mundo; es como caer en el sopor de un beso meloso justo antes de quitarte la ropa, lento, muy lento. Y saber que el tiempo no tiene nada que ver con el rito y que las luces se desvanecerán en silencio.

  • poemas de amor

    Mañana leeré poesía en Sophos, junto a mi amiga Johanna Godoy. Llegamos al acuerdo de que ella leerá poemas de desamor y yo leeré poemas de amor, entre otras cosas.

    Tengo unos cuantos días buscando esos poemas de amor que leeré, pero mi amor ha cambiado tanto en estos últimos meses que en mis poemas de hace mucho solo encuentro una serie de promesas que ahora no haría, por lo menos no de la misma forma. De promesas que no me creo capaz de cumplir.

    Ahora sé, amor, que mi amor no es eterno, ni siquiera diario, que soy capaz de darle vueltas y vueltas a mis despedidas y llegar al punto de decirte que puedo soportar el vacío de las horas en que no estás, que el silencio no es ridículo cuando lo comparto con vos. Tendrás que saber que a ratos te odio todo, con todo mi corazón; que mantengo frescas las ganas de salir corriendo aunque a veces prefiera acurrucarme en tu costado para saber que todo irá bien.

  • las tres y tantas

    Son las tres y tantas y debo ir por un café antes de que mi corazón termine de partirse en pedazos y me ponga a llorar (como hace tanto quisiera llorar).

    Es martes y a pesar de los dichos, me gustaría embarcarme y volverme tan loca como el sapo del Viento en los sauces, marcharme de la pecera, solo por hoy. No puedo explicar porqué de pronto me han dado tantas ganas de llorar, tanta nostalgia de junto. Quizás sea porque los días continúan pasando, porque hay amigos que están lejos, amigos en general y mi amigo en particular, porque me pierdo en el laberinto al que me lleva el sanate que está construyendo su nido afuera de mi ventana.

    Cayó Roma, sin pena ni gloria, al final todos lo esperábamos, la historia tenía que ser así. Alguna vez me preguntaste qué me hace diferente a Judas, y aún no puedo contestarte.