Estoy en una ciudad extraña, comparto el cuarto con dos amigos y cinco extraños. Nos apilamos en cuatro literas y dormimos, ¿alguno de ellos soñará mientras yo sueño?
Despierto y el chico de la litera de al lado duerme todavía. Pienso en vos, en las veces que desperté y estabas a mi lado, en las veces que dormimos juntos y no supimos si el otro soñaba también. Me ataca la nostalgia y me quedo callada a la hora del desayuno. Pienso en él, que dormía pacíficamente a mi lado (aunque no conmigo), pienso en los abrazos, en los besos de desayuno, en la mañana compartida. Entonces salgo a caminar sin una idea exacta de a dónde quiero ir. Camino por horas enteras para dejar de pensar en vos.